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El esfuerzo EXTRA es lo que
separa al ser superior del mediocre;
al profesional del aficionado;
al héroe del general;
al desprendido del caritativo;
al ganador del competidor;
al amigo del conocido;
al sabio del culto;
al invencible del perdedor.
En ese EXTRA que se saca de donde nadie sabe, cuando ya las
fuerzas no alcanzan, cuando la noche acecha y la soledad quieren
invadir al espíritu, es cuando el ser humano crece. Ahí es donde se
prueban las voluntades y donde el hombre se hace más hombre porque
reconoce el poder divino de la
esperanza y el valor inquebrantable de la fe.
Pero hay también aquellos que en su diario y común vivir hacen de dos
horas libres un continuo EXTRA.
EXTRA son los días cuando en un anonimato voluntario comparte
su tiempo con unos ancianos o con unos enfermos; las horas que un
maestro aporta en su tiempo libre para preparar mejor una clase;
los momentos que un médico batalla en silencio para salvar a un
paciente que no conoce.
EXTRA es salirse de la comunicación técnica y preguntarle al
compañero por sus hijos y familia.
EXTRA es el detalle de dar gracias, sonreír y saludar a aquel
con el que te cruzas.
EXTRA es decir una palabra agradable, es ceder el paso, es no
solo acordarse del cumpleaños de alguien, sino hacerle saber que no lo
olvidas.
EXTRA son muchos actos que distinguen al hombre educado del
cortés, al generoso del egoísta, al social del huraño.
EXTRA es bendecir al universo con sus bondades, por habernos
enviado la lluvia que calma la sed y nutre las plantas, por ser
capaces de disfrutar de la belleza del mar y el sol, que son regalos
de la naturaleza para nuestros ojos y espíritu.
EXTRA es alabar cada amanecer porque nos brinda un comienzo
limpio y nuevo, diferente del de ayer.
EXTRA es terminar cada día dando gracias por el hoy a DIOS.
EXTRAS que nos sirvieron para saborear en toda su extensión las
recompensas implícitas de nuestros actos EXTRAS.
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