MALAQUIAS. El nombre de Malaquías significa "Ángel de Jehová". Algunos creen que Malaquías es simplemente el nombre del libro del Antiguo Testamento escrito por Esdras. Pero la mayoría de las demás fuentes afirma que es el último de los profetas. Sus mensajes fueron claros y tajantes, de aliento para el desanimado pueblo de Israel. Poco se sabe de él, excepto que fue un profeta que predicó y escribió.

 

MARCOS. (Véase "Juan Marcos".)

 

MARÍA DE BETANIA. María, la hermana de Lázaro y Marta, sólo aparece brevemente en las Escrituras. Junto con su hermana Marta la vemos en el Evangelio de Lucas cuando reciben a Cristo en su hogar. María se sentó a los pies de Jesús oyendo embelesada las palabras que pronunciaba, mientras Marta estaba afanada sirviendo. Jesús alabó a María por haber "elegido la buena parte", lo que es realmente necesario (Lucas 10:42). La siguiente mención a  María es en la resurrección de Lázaro. Tan pronto como Marta oyó que Jesús llegaba corrió a su encuentro, pero María se quedó en la casa hasta que Jesús la llamó. Ambas hermanas le dijeron: "Señor, si hubieses estado aquí mi hermano no habría muerto" (Juan 11:21‑32). Aunque Lázaro tenía cuatro días de muerto, Cristo lo resucitó y muchos judíos que habían seguido a María creyeron. Juan declara que ésta es la misma María que ungió al Señor en la fiesta de Betania.

 

MARTA, LA MADRE DE JACOBO Y José. María era esposa de Cleofás; éste a su vez era hermano de José, el esposo de la virgen María. A María se le recuerda principalmente como miembro del grupo de mujeres que presenciaron la crucifixión, siguieron el cortejo fúnebre y fueron testigos de la sepultura de Cristo (Mateo 27:56, 61). Estuvo entre las primeras que llevaron especias al sepulcro para ungir el cuerpo de su Señor difunto. Pero al llegar al sepulcro, su dolor se convirtió en alegría porque su Señor había resucitado.

 

MARÍA, LA MADRE DE JUAN MARCOS. Madre de Juan Marcos y tía de Bernabé (Colosenses 4:10), puso su hogar a disposición de los creyentes como centro de adoración. Quizá fue allí donde se realizó la última cena, y el Pentecostés. También consta que al salir de la prisión Pedro fue allá (Hechos 12:12). Además, María era mujer de recio carácter; probablemente era una viuda acaudalada, que poseía casa propia y sirvientes (Hechos 12:13). Se dice que el hogar de María estaba en el extremo occidencial en tiempos de Jesús.

 

MARÍA, LA VIRGEN. Hubo en la ciudad de Nazaret una virgen llamada María, comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, del  linaje de David. Un ángel del Señor le reveló que, por haber hallado gracia en los ojos del Señor, había sido elegida como virgen madre de Aquel que salvaría a Israel de sus pecados (Mateo 1:18‑21). María pasó tres meses de su embarazo con Elizabet su prima, que había de ser la madre de Juan el Bautista. Al acercarse el tiempo del nacimiento de Jesús, María y José tuvieron que viajar a Belén por razones de impuestos (Lucas 2:1‑5). Fue allá donde nació Jesús en un tosco establo (Lucas 2:6‑7). El ministerio público de Jesús comenzó con el milagro de Caná de Galilea en donde María procuró que él proveyera el vino en la fiesta de bodas (Juan 2:1‑11). María presenció la crucifixión de su hijo. Estando pendiente de la cruz, Jesús pidió a Juan, su discípulo amado, que tomara en la vida de María el puesto del hijo agonizante, y a María le pidió trasladar su afecto maternal a Juan (Juan 19:25‑27). Tras la ascensión de Jesús, María continuó como creyente devota del Camino, y la última vez que aparece es en el aposento alto (Hechos 1:14). Afirma la tradición que se fue a Éfeso a vivir cerca de Juan, y que allí pasó sus últimos años.

 

María MAGDALENA. En el pequeño pueblo de Magdala (hoy día Mejdel), famoso por su riqueza e inmoralidad, situado a unos cinco kilómetros de Capernaum, en la costa noroccidental del mar de Galilea, nació María Magdalena. Quizá sea la María de quien Jesús echó siete demonios (Marcos 16:9); se duda que sea la mujer de Lucas 7:37 que lavó los pies de Jesús con ungüento y lágrimas. No debe confundirse a María Magdalena con María de Betania, hermana de Marta y Lázaro. La primera mención bíblica que de ella tenemos está en Lucas 8:2, en que junto con otras mujeres servía a Jesús. Probablemente María Magdalena estuvo entre las mujeres de Lucas 23:49 que presenciaron la crucifixión, pues hallamos que más adelante (Marcos 16:1) fue con Salomé y María la madre de Jesús a ungir el cuerpo del Señor en el sepulcro. Pero en la tumba no estaba el .cuerpo de Jesús, sino unos ángeles. Cuando Jesús le apareció en la tumba vacía, ella lo confundió con el jardinero hasta que él pronunció su nombre. Él le encargó ir a decir a los demás discípulos que pronto ascendería a Dios (Juan 20:11-18). Después de este incidente las Escrituras callan respecto a María Magdalena.

 

MARTA, HERMANA DE MARÍA Y LÁZARO. Marta, la hermana de María y Lázaro (Juan 11:1), fue una mujer admirable y devota amiga de Jesús. Marta vivía en Betania, en donde ella, como hermana mayor, hacía de ama de casa. Se le menciona en la resurrección de Lázaro, en Betania. En ese incidente Marta, al oír que Jesús estaba en camino, fue a su   encuentro. En esta ocasión Jesús pronunció su magna declaración sobre la vida eterna (Juan 11:20-27). (Véase "Lázaro".)

 

 

MATEO. Mateo, o Leví, se destaca primordialmente como autor del Evangelio que lleva su nombre. Fue hijo de Alfeo y vivió en Capernaum, donde fue recolector de impuestos en la aduana  local. Aunque publicano, Mateo no era tan opulento como los publicanos romanos que subarrendaban la recolección de impuestos a gente del país como Mateo mismo. En Mateo 9:9 éste cuenta cómo fue llamado a ser discípulo: "Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió". (Dos relatos paralelos del llamamiento de Mateo se hallan en Marcos 2:14 y Lucas 5:27-28.) La fiesta que luego reparó Mateo en honor de Jesús fue la que hizo que los fariseos preguntaran a Jesús por qué comía y bebía con publicanos y pecadores. No hay en el Nuevo Testamento ninguna otra mención directa de Mateo, excepto la lista de apóstoles en Lucas 6:15. Se cree que Mateo predicó en Judea de 12 a 15 años y  luego fue como evangelista al extranjero, y que murió en Etiopía en Macedonia.

 

MATIAS. El único relato bíblico sobre Matías se halla en Hechos 1:15-26. En el círculo de los Doce, desempeñó el puesto abandonado por Judas Iscariote. José Barsabás fue otro candidato para el puesto. Presentados ambos nombres ante el Señor, los discípulos pidieron en oración que Dios determinara mediante la suerte a cuál habían de elegir. La suerte cayó en Matías, el cual "fue contado con los once apóstoles" (versículo 26). Nada definido se sabe sobre Matías .después de este acontecimiento, aunque se publicó un libro apócrifo con su nombre.

 

Matusalén. Matusalén vivió cuando la tierra estaba llena de vileza y maldad. Su nombre significa "liberado de la muerte". Fue hijo de Enoc y abuelo de Noé. Según la Escritura, fue el hombre de más larga vida. A la edad de 187 años tuvo por hijo a Lamec. AL morir tenía 969 años (Génesis 5:27).

 

MELQUISEDEC. Dos veces se menciona a Melquisedec en el Antiguo Testamento (Génesis 14:18; Salmo 110:4). Fue un antiguo rey y sacerdote "del Altísimo" (Génesis 14:18). Después de una batalla, salió al encuentro de Abraham para ofrecerle bondadosamente pan y vino. Como rey de justicia y rey de paz, Melquisedec se convirtió en eterno representante y cabeza simbólica del más excelso orden del sacerdocio levítico, y el libro de Hebreos presenta a Cristo como sumo sacerdote según el orden de Melquisedec (Hebreos 5:6).

 

Miqueas. Miqueas fue contemporáneo de Isaías y Oseas, y vivió en el MIQUEAS siglo octavo A.C. Su nombre significa "el que es como Jehová", y fue quizás el primer hombre que profetizó o previno sobre la destrucción de Jerusalén. Durante su tiempo hubo mucho pecado tanto en Israel como en Judá, y Miqueas fustigó el pecado en los hombres de todos los niveles sociales. Trató principalmente de la moralidad social y la religión personal; destacó la justicia, la bondad y la humildad. El mensaje de Miqueas resonó en todo Israel y Judá, no obstante que pasó la mayor parte de su tiempo en el oeste de Judá. Su acuciosidad y su verdad aparecen en su estilo ferviente. Predijo que Jesús nacería en Belén (Miqueas 5:2). Miqueas 6:8 es uno de los grandes textos de la Biblia. "Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios".

 

MOISÉS. Moisés, levita, fue hijo de Amram y locabed. Nació en Heliópolis, famosa ciudad del bajo Egipto. Fue adoptado por la hija de Faraón y educado "en toda la sabiduría de los egipcios" (Éxodo 21:1-15). Llegó a ser varón "poderoso en sus palabras y obras". Este primer período de su vida terminó cuando mató a un egipcio y tuvo que huir a Madián (Éxodo 2:15-4:31). Durante su exilio (período de 40 años) se casó con Séfora, hija de Jetro. Era pastor cuando se acercó a la zarza ardiendo y recibió el llamado de Dios. Cuando regresó a Egipto se convirtió en emancipador y dirigente de Israel (período de 40 años). Moisés, líder del éxodo (Éxodo 5:1-15:21), llevó el pueblo al Sinaí después de pasar junto al Mar Muerto (Éxodo 15:22­19:2). Allí se convirtió en legislador (los diez mandamientos constan en Éxodo 20: 1‑17 y Deuteronomio 5: 6‑21). Guió a los israelitas desde el Sinaí a las fronteras de la Tierra Prometida, pero murió en Nebo. Moisés fue un gran profeta, general, administrador, legislador, estadista, liberador, prosista, poeta e historiador hebreo.

 

NAAMÁN. Naamán, cuyo nombre significa "agradable", vivió en el siglo noveno A.C. Fue jefe militar encargado del ejército de su    soberano (Ben‑hadad) y muy respetado por sus compatriotas. Cosa extraña es que un leproso ocupara tan elevada posición, pero tal fue el caso de Naamán. La sierva de su esposa, que era israelita, le informó que en su tierra había un autor de milagros que podía curarlo. Naamán finalmente halló a Eliseo, quien le mandó bañarse siete veces en el río Jordán (2 Reyes 5:10). Aquel hombre orgulloso tardó algo en cumplir las instrucciones   de Elíseo, pero cuando lo hizo, sanó (2 Reyes 5:14). Naamán era un hombre sincero y agradecido, y procuró abrumar de regalos al profeta. Reconoció el poder del Dios de Eliseo y lo tomó por Señor suyo. 

 

NAHUM. Fue uno de los Profetas Menores y su nombre significa "compasivo". Prácticamente nada se sabe de su vida personal.     Se menciona que era de Elcós, probablemente una aldea de Galilea. Se cree que su profecía fue escrita entre el 661 y el  612 A.C.  Describe el castigo de Nínive, acerca del cual también profetizó su contemporáneo Sofonías. La profecía de Nahum es especialmente interesante        porque predice la caída de Nínive, que efectivamente se produjo  en 612 A.C. (capítulos 2‑3).

 

NATAN. Natán fue un profeta hebreo que vivió en tiempos de David y Salomón, a quienes sirvió como consejero espiritual. Fue consejero de David en cuanto a los planes para edificar el templo de Jerusalén. Cuando David cayó en adulterio con Betsabé, Natán lo reprendió (2 Samuel 12:1‑10) diciéndole: "Tú eres el hombre"; y le informó de parte de Dios que ya no podría edificar el templo. La última vez que se le menciona en la Biblia (1 Reyes) es en relación con el futuro reino de Salomón, y con la frustración de los planes de Adonías, el hijo mayor de David, respecto a hacerse rey.

 

NATANAEL (Véase "Bartolomé".)

 

NABUCODONOSOR. Nabucodonosor, segundo rey de Babilonia, reinó de 605 a 562 A.C. Durante su reinado conquistó a Judá y llevó cautivos a los judíos. Construyó calles de baldosas, grandes muros, fosos, presas hidráulicas, templos de oro y cedro, y bellas estatuas de bronce. La más rara y hermosa creación arquitectónica de su reinado fueron los famosos jardines colgantes de Babilonia. Na­bucodonosor fue el rey que echó en el horno ardiente a Sadrac, Mesac y Abed‑nego por no adorar su ídolo. Cuando el fuego no los dañó, Nabucodonosor los honró a ellos y a su Dios (Daniel 3:28‑30). Tuvo extraños sueños que no podía comprender, y llamó a Daniel para que los interpretara.

 

NEHEMÍAS. Nehemías, hijo de Hacalías, desempeñó un puesto importante en su juventud, tuvo el honor de ser copero del rey Artajerjes de Persia (464‑424 A.C.). Nehemías halló gracia ante el rey, al cual le pidió permiso de ir a Jerusalén para ayudar a sus com­patriotas en la reedificación de los muros qué habían sido destruidos por Nabucodonosor. El rey le otorgó el permiso y nombró a Nehemías gobernador de la provincia de Judea. También dio a Nehemías cartas para los gobernadores de las provincias pidiéndoles ayudar a Nehemías para que viajara con seguridad de un lugar a otro. Una carta dirigida a Asaf solicitaba madera de los bosques del rey para construir los postes destinados a las puertas de ia fortaleza del templo, para los muros de la ciudad, y para la casa que Nehemías iba o ocupar (Nehemías 2:7‑8). "Pero oyéndolo Sambalat oronita y Tobías el siervo amonita, les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel" (Nehemías 2:10). Tras renovar la ciudad,

Nehemías estableció reformas religiosas y sociales, ayudado por Esdras, el sacerdote y escriba. Nehemías gobernó periódicamente a Judea, hasta su muerte.

 

NICODEMO. El fariseo Nicodemo fue miembro del Sanedrín, y varón destacado entre los judíos. Su historia se narra en Juan. Nicodemo solicitó una entrevista con Jesús. Se sintió confuso cuando Jesús le dijo que debía nacer de nuevo; tomó el nuevo nacimiento al pie de la letra y no en sentido espiritual. Jesús le explicó el significado (Juan 3:5‑8). Aunque su encuentro con Jesús parece haber sido estéril, Nicodemo al parecer alzó la voz en la fiesta de los tabernáculos para defender a Jesús, cuando el Sanedrín lo acusaba (Juan 7:50‑52). Cuando Jesús murió, Nicodemo proveyó para Cristo "mirra y áloe" (Juan 19:‑39). Quizá por ello lo hayan tildado de seguidor de Cristo; de ser así, llegó finalmente a ser cristiano "nacido de nuevo".

 

NOÉ. Noé, el predicador de justicia, se menciona en nueve libros de la Biblia (Génesis, 1 Crónicas, Isaías, Ezequiel, Mateo, Lucas, Hebreos, 1 y 2 Pedro). Su historia completa se narra en Génesis 5‑10. Noé fue descendiente de Adán por línea de Set, hijo de Lamec, y fue padre de Cam, Sem y lafet. La época en que Noé vivió fue de indiferencia religiosa y desafío a Dios. Se re­cuerda a Noé especialmente en relación con el diluvio. Tenía 480 años de edad cuando Dios le ordenó construir un arca en que él, su familia y cada especie de animales limpios e inmundos estuvieran a salvo de las aguas destructoras de cuarenta días de lluvia. Noé, su familia y los animales entraron en el arca 120 años después. Llegó el diluvio y la tierra fue cubierta por el agua. Cuando un año más tarde bajaron las aguas, el arca reposó sobre el monte Ararat. Noé envió un cuervo y una paloma para saber si el agua había bajado lo suficiente. La segunda vez la paloma no regresó, y Noé supo que la tierra estaba seca. Un mes más tarde, él y su familia y los animales salieron del arca, Noé ofreció sacrificios quemados sobre un altar. Dios dio el arco iris como símbolo de su promesa de no volver a destruir la tierra mediante agua. Noé vivió 350 años después del diluvio y murió a la edad de 950 años.

 

NOEMÍ. Noemí fue la esposa de Elimelec de Belén, madre de Mahlón y Quelión. Su historia está entrelazada con la de su nuera Rut. Noemí se fue con su esposo y sus hijos a Moab, porque había hambre en Palestina. Sus hijos se casaron con mujeres moabitas; Rut y Orfa. En los diez años siguientes murieron los hombres, dejando viudas a Noemí y sus dos nueras. Ella resolvió volver a Belén y aconsejó a sus nueras volverse a sus respectivos países. Orfa se volvió, pero Rut, muy encariñada con Noemí, se fue con ella a Belén. Rut pronunció famosas y bellas palabras: "No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque adondequiera que tú fueres iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios" (Rut 1:16). El nombre de Noemí significa "agrado" o "delicia" pero cuando al regresar a Belén le preguntaron, "¿No es esta Noemí?", ella respondió: "No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me h^ puesto el Todopoderoso". Mara significa "amargura".