LAS PARÁBOLAS DE LUCAS Cap. 15


Las parábolas de este capítulo las dio Jesús en respuesta a las críticas de los escribas y fariseos de que Jesús había recibido a los pecadores y hasta había comido con ellos "Este a los pecadores recibe y con ellos come" (Verso 2) Jesús ya había dejado en claro que él vino a salvar a los pecadores y no a los que se consideraban justos, como los escribas y fariseos (Lucas 2:27-32) "No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento"

Aquellos escribas y fariseos habían despreciado la invitación de Dios para la salvación gratuita por el evangelio, y fueron desheredados de la tierra a los que Jesús extendió su invitación por gracia, para que vinieran a las bodas del hijo del gran rey. Ante el rechazo de aquellos que fueron invitados, Jesús dijo "Id por las plazas y las calles de la ciudad, y traer acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos" (Lucas 14:21)

Jesús vio a estos pecadores por lo que en realidad eran, ovejas perdidas que necesitaban de un pastor. En Mateo 9:36 se nos dice que "Jesús, al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban dispersas como ovejas que no tienen pastor"

Hoy es lo mismo, Dios mira a las pobres criaturas, a las multitudes, y los ve como a ovejas dispersadas y sin un pastor que las apaciente y las conduzca a pastos y aguas de vida y de gozo verdadero. Jesús ve a las almas como monedas perdidas que tienen valor y necesitan que se pongan en circulación. Jesús ve a los hombres como aquel hijo perdido que necesitaba estar en compañerismo y comunión con el padre.

LA BUSQUEDA (Versos 1-10) El hecho a resaltar en este capítulo 15 de Lucas es el de la Gracia de Dios. La Gracia de Dios buscando a la oveja perdida, la Gracia diligente que se encuentra la moneda perdida y la Gracia paciente, que espera el regreso del hijo perdido.

1.- La Gracia de Dios buscando a la oveja perdida. En esta parábola de la oveja perdida está resumida toda la historia de la redención de Dios. Todo el contenido de la historia de la raza caída de Adán. Todo el plan revelado por Dios en las escrituras, es decir, la salvación del hombre. Toda la angustia de Dios por la caída y la ruina del hombre y toda su búsqueda por encontrarlo.

Toda la gracia manifestada por su Amor están resumidas en la razón por la que se escribieron todas y cada una de las paginas de la Biblia, es decir, la Salvación de los hombres. La Biblia es la historia de la redención escrita y contada por el Espíritu Santo, en ella vemos a Dios ocupado en la búsqueda del hombre perdido. De toda la raza humana alejada y destituida de la gloria para la que fue creado, por causa del pecado, y vemos a Dios planeando su completa restauración.

La venida de Cristo al mundo para redimir a los hombres de sus pecados y llevarlos de nuevo a Dios el Padre es el espíritu de toda la profecía del Antiguo Testamento. El N.T es la manifestación del evangelio eterno, es decir, el cumplimiento de todas las promesas de Dios tocante al Mesías Salvador y Pastor. Dios mismo vino en la persona del Hijo para salvar según sus promesas a todos los que creyeran en él y le recibiesen como Señor y Salvador. Pablo nos dice en 2ª Corintios 5:19 que cuando Cristo estaba en la cruz muriendo por los pecados de todos los hombres, Dios estaba reconciliando consigo al mundo, no tomándole a los hombres en cuenta sus pecados.

Hermanos, en las parábolas del evangelio de Lucas 15 podemos mirar y ver a Dios en toda la manifestación de su Gracia y de su Amor inmerso en su misma persona, en la búsqueda del hombre como ovejas, como moneda fuera de circulación y como hijos necios y alejados del Padre, tratando de que como ovejas perdidas reconozcamos nuestra condición miserable de perdición y ruina, que como monedas fuera de circulación, volvamos a ser útiles y capaces de servir al Señor.

Todo esto es posible cuando reconozcamos que verdaderamente estamos perdidos. Cristo Jesús vino a buscar y a salvar, pero solo salvará a los que realmente crean que necesitan ser salvados. El mismo Jesús que contó estas tres parábolas está hoy en este lugar, su mensaje es el mismo y su efectividad también lo es para los que buscan ser salvados. Jesús recibe a todos lo que a él vienen y no los hecha fuera (Juan 6:37)

Pero no fue hasta que el hijo pródigo se quebrantó y estuvo listo para someterse, que el Padre corrió en su busca. Sin el reconocimiento primero de que hemos pecado y sin que en nuestro corazón sintamos pesar y dolor por haber pecado contra Dios y deseemos volver al buen camino, la conversión entonces no es valida. Podemos cambiarnos de religión como nos hemos cambiado de traje o de vestido, pero la conversión a Dios empieza por el corazón.

Es una entrega a Dios de nuestro corazón para que él lo limpie y para que Cristo pueda ser su huésped y rey. La conversión a Jesús es una total rendición de nuestro propio ego, es un verdadero deseo de vivir no ya para sí, sino para aquel que nos amó y se entrego a sí mismo por nosotros, muriendo para salvarnos de la condenación. El hijo pródigo primero tuvo que reconocer su pecado, fue consciente de su ruina y miseria, comprendió su locura al dejar lo bueno y cambiarlo por lo malo, sintió verdadero anhelo por volver a la casa del padre, y sobre todo, sintió el peso de su culpa, y tomo la determinación de ir a su padre y confesar su pecado.

Después se puso en el camino del regreso a la casa paterna, y cuando él esperaba lo que justamente se merecía, allí estaba esperándole la gracia amorosa y paciente del padre que le aguarda a que vuelva de su locura. ¿Qué fue lo que encontró? Al padre con sus besos y abrazos, vestidos, anillo y calzado, comida y fiesta, alegría.

En las tres parábolas, Cristo siempre las finaliza con la aplicación del pecador salvado, encontrado y regresado, y en cada alma recuperada se nos dice que el gozo es muy grande. El gozo del pastor por la oveja encontrada, el gozo de los vecinos, el gozo de los cielos, el gozo de los ángeles, el gozo del Padre, la fiesta y la alegría. Este es un gozo que solo podremos entenderlo y vivirlo cuando un día Dios celebre las bodas del Cordero, su Hijo. Entonces podremos comprender un poco lo que significa para Dios la salvación de una sola alma creada por él.


Nota: INVITACION A RECIBIR A CRISTO COMO NUESTRO SALVADOR

MANUEL SALVADOR.
Predicador de la Iglesia de Cristo en Sevilla

 
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