ISAÍAS 6


Hace unos días estaba leyendo en el libro del profeta Isaias y me detuve en este capitulo que se nos ha leído en esta mañana, y después de leerlo y repasarlo, me llamaba la atención una cosa en particular y a las que podemos llamar LAS TRES MIRADAS DE ISAIAS.

1.- LA MIRADA HACIA ARRIBA (Vers. 1) "...vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo" El rey Usias ha muerto después de un reinado de 52 años, había sido una época aquella de expansión y prosperidad material, pero en cuanto al estado espiritual de la nación, era de lo más lamentable.

Era un cuerpo completamente enfermo, "desde la planta del pie hasta la mollera, no había en el cosa sana" (Isaias 1:6) Y todo el pueblo llamado de Dios eran peores que un animal que conocía la voz de su dueño y ellos no conocían al Señor. Y aunque en apariencia cumplían con la religión, solo era de cara a la galería, y Dios los tiene que comparar con aquellas naciones que había destruido en la antigüedad (Sodoma y Gomorra)

Isaias había respetado mucho al rey Usias, pero este también se había rebelado contra la palabra de Jehová, y esta fue la causa de que muriera leproso (2ª Crónicas 26:16-21) Fue cuando murió este rey que Isaias vino al templo para llevar aquella carga que tenía en su corazón por su Iglesia, ¿Qué le iba a ocurrir a Judá ahora?

Y Dios hizo que Isaias levantara sus ojos al trono del cielo, y los quitara de si mismo y de su pueblo. Quizás hubiera mucha confusión en la tierra, pero en el cielo había perfecta Paz. Dios estaba sentado en poder y gloria majestuosa. Tal vez en el pueblo se recordaba la vergüenza de la muerte de Usias como leproso, pero en el cielo no había vergüenza ni sombra de fracaso.

Antes bien, los serafines, decían "Santo, Santo, Santo" El apóstol san Juan dice en su evangelio que al que Isaias vio fue a Jesucristo en Gloria (Juan 12:38-41) Estaba en el trono del cielo y los serafines le alababan. Su manto real llenaba el templo celestial y la casa se lleno de humo de su ira contra el pecado. Sus criaturas angélicas le alababan por su Santidad y Gloria "Toda la tierra esta llena de su Gloria" (ver. 3)

Isaias no veía mucha gloria en esa época que lo toco vivir, ni tampoco la vemos nosotros hoy. Más bien, parece que "la tierra esta llena de violencia (Génesis 6:11) Vemos los hechos desde perspectiva humano, los ángeles los ven desde el punto de vista de Dios. Un día, cuando Jesús reine, "toda la tierra será llena de su Gloria"

En la última oración que hiciera el rey David, vislumbro la gloria de toda la tierra cuando reinara o viniera el reinado del Mesías "Benditas serán en él todas las naciones, lo llamaran bienaventurado... Bendito su nombre glorioso para siempre, y toda la tierra sea llena de su Gloria."


Que visión más gloriosa tuvo Isaias en el Templo. Y si nosotros anhelamos sobrevivir al ambiente de pecado y frustración en medio del cual vivimos, hemos de "buscar las cosas de arriba" (Colosenses 3:1) Hemos de mirar hacia Jesús y verlo en su Gloria y Majestad.

2.- LA MIRADA HACIA EL INTERIOR. Isaias se vio a si mismo (vers.5-7) Una verdadera visión de Dios y su Santidad siempre nos hará darnos cuenta de nuestro pecado y fracaso. Job vio a Dios y se arrepintió "Mas ahora mis ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:5-6)

Pedro exclamo cuando vio el poder de Cristo "Apártate de mí, porque soy un hombre pecador" (Lucas 5:8) Saulo de Tarso, cuando vio la gloria del Cristo resucitado tiene que exclamar que todas sus obras de justicias no eran sino un montón de "basura" (Filipenses 3)

Cuando los creyentes TIENEN una verdadera experiencia con el Señor, no se vuelven arrogantes; mas bien se vuelven humildes y quebrantados. Cuando Isaias confeso sus pecados, menciono especialmente sus labios "inmundos" (vers. 5) Por supuesto, los labios inmundos son siempre producto de un corazón inmundo. El profeta sabía que no podía predicar con fidelidad a menos que se preparara, y el Señor lo limpiara.

Que diferencia tan grande de esos cristianos que se precipitan a servir a Cristo antes de darse tiempo para conocerlo y ser limpio. Dios suplió la necesidad del profeta, mandándole un serafín que le limpiara con un carbón encendido del altar. Que trágico sería tener el trono sin el altar. Habría convicción de pecado, pero no limpieza.

Cuando venimos ante el trono de Dios, él nos equipa con la limpieza a fin de que podamos ganar almas para su Gloria. Aquí tenemos una maravillosa palabra de aliento para nosotros en esta mañana; Dios rápidamente contesta a la oración de confesión de pecados y nos limpia (Vers. 6) El fuego purificador destruye el pecado y la inmundicia de nuestros labios y de nuestro corazón.

"Y si andamos en luz como él esta en luz, tenemos comunión unos con otros, y la SANGRE de Jesucristo nos limpia de todo pecado" "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad" (1ª Juan 1:7-9)

3. - LA MIRADA HACIA FUERA. Isaias vio la necesidad (Vers. 8-13) Todo hasta ese momento fue preparación. Recordemos, primero la visión de la gloria de Dios, segundo visión de sí mismo y ahora, la tercera mirada de Isaias es hacía los que están fuera.

Ahora Dios puede llamar a Isaias y usarlo para predicar. Ya al profeta no le preocupan sus necesidades, quiere hacer la voluntad de Dios. No siente la carga del pecado, le han limpiado. Ha dejado de sentirse desanimado, sabe que Dios esta en el trono. Ahora si esta listo para salir; Isaias a oído el clamor de Dios, la voz de Dios preguntando sobre quien está dispuesto para salir a predicar su Palabra.


Es entonces cuando Isaias responde "HEME AQUÍ, ENVÍAME A MÍ" (Vers. 8) Isaias responde a la llamada divina a la evangelización de los perdidos, y el profeta, que ya esta equipado, responde a la llamada urgente de Dios por los perdidos. Hoy Dios llama a los creyentes y, es triste, pero son pocos los que responden. En el tiempo de Isaias, solo un remanente obedecería.

Hermanos, no solo debemos ser adoradores y predicadores en el templo, debemos salir fuera una vez que somos equipados y limpiados, para que llevemos mas frutos de otros pecadores que están fueran necesitados.

"Anda y di" (Vers. 9) Esta es la comisión que Dios nos da hoy. "Me seréis testigos... hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8) "¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique? ¿Y como predicaran si no fueran enviados? COMO ESTA ESCRITO: Cuan hermosos son los pies de los que anuncian buenas nuevas" (Romanos 10:14-15)

Si nosotros estamos pensando que nuestra generación es peor que la de Isaias para predicar el evangelio, estamos en un tremendo error. De aquella gente, Dios dice "Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijo depravados..." (Vers. 1-4)

Aún así, Dios tenía misericordia y no quería que aquella gente pereciera sin darles la oportunidad de que se volvieran a Dios, había un juicio sobre el pecador, y Dios no busca arcángeles para que anuncien sus buenas nuevas de amor y perdón; tiene necesidad de hombres transformados por su Gloria y por su fuego purificador, para que sean ellos los que vayan en su Nombre y anuncien a los hombre el Mensaje de reconciliación en Cristo.

Este será un mensaje en boca de los mensajeros que va a ser poco creído y aceptado, pero aun así "algunos creerán y serán salvos" Isaias vivió en propia carne lo duro de este ministerio, cuando se expresa con dolor ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? (Isaias 53:1)

El Cristo del evangelio va a ser menospreciado, desechado, sin despertar atractivo para muchos, será como una locura de unos necios y débiles hombres que hablan y anuncian a los hombres que se vuelvan de sus malos caminos. ESTO ES IGUAL AYER, HOY y mientras no llegue el día señalado cuando Dios halla cerrado la puerta de este tiempo de su Gracia y oferta de salvación.

Pero mientras ese día llega, él sigue llamando a hombre regenerados y con visión de su gloria para que lleven su mensaje de salvación a todo el mundo, a fin de que algunos que están por todas las naciones puedan ser salvos. Nuestra tierra para evangelizar es nuestro pueblo, nuestra ciudad, nuestra familia y amigos, nuestras amistades con las que nos rozamos cada día.

Allí es donde Dios nos llama a ser testigos. Debemos predicar evangelismo personal, a los de lejos y a los de cerca. Y es a esto que Dios esta llamando con verdadera vehemencia, como lo hizo en el templo en aquel día, cuando el profeta Isaias lo vio en su majestad y santidad.

Creyente, ¿has visto tú también la gloria de Jesucristo en tu vida? ¿Has sentido la limpieza de tus pecados por su sangre? ¿Has mirado la necesidad del mundo, de tu familia, de tus amigos, vecinos, etc.? Dios desea que ellos sean salvos también; pero para que eso sea posible, necesita de alguien que quiera llevarles su mensaje, ¿a quien enviare y quien ira por nosotros?

Isaias respondió, HEME AQUÍ, ENVÍAME A MÍ. ¿Cuál será nuestra respuesta a Dios en cuanto a nuestra responsabilidad personal?. Este es el DESAFIO que tenemos en estas tres miradas de Isaias. VISION DE GLORIA, VISION DE SÍ MISMO Y VISION EVANGELISTA.

Quiera Dios que este mensaje despierte vocaciones de servicio en algunos de los oyentes.

MANUEL SALVADOR
Predicador de la Iglesia de Cristo en Sevilla
 

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