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GOZAR DE LA VIDA
Existe en el ámbito general un concepto equivocado sobre lo que significa Gozar de la Vida, y es sin duda ésta idea generalizada la que arrastra a buena parte de la juventud y de todas las edades en general a vivir de costumbres Innobles, y que son causa de gran número de desgracias y dolores, que le impiden disfrutar del verdadero gozo que trae
aparejada una vida de pureza y bien ordenada.
En la parte de la Biblia llamada Antiguo Testamento encontramos algunos libros escritos por el sabio rey Salomon. Uno de ellos es el de Eclesiastés, cuyo objeto principal es el de poner de manifiesto las Vanidades Humanas en las cuales él mismo había caído.
Se supone que Salomon escribió ese libro cuando ya había recorrido la mayor parte de su carrera, y convencido por su propia experiencia de que una vida de placeres carnales y goce de los bienes materiales solamente, no lleva a la dicha. Este sabio quiso advertir a los que venían detrás que todavía estaban a tiempo de cambiar su rumbo, acerca de los peligros de ese camino, pues ello es vanidad de vanidades.
Salomon, cual pocos hombres, tuvo la oportunidad de Aprovechar la Vida, según el erróneo significado que le damos a esta frase. Este rey disfrutó de los beneficios de la sabiduría; a tal punto llego su fama como sabio que traspasó las fronteras de su tiempo. Tuvo riquezas cuantiosas, habiendo sido su reinado el más brillante, y su corte, la más pomposa que jamás haya existido. No hubo gusto, ni placer, ni capricho del que se privara. El
mismo lo expreso así: "DIJE YO EN MI CORAZON, VEN AHORA, TE PROBARE CON ALEGRIA, Y GOZARE DE BIENES" (Eclesiastés 2:1)
"NO NEGUE A MIS OJOS NINGUNA COSA QUE DESEARAN, NI APRTE MI CORAZON DE PLACER ALGUNO, PORQUE MI CORAZON GOZO DE TODO MI TRABAJO" (Eclesiastés 2:10) Esta fue la filosofía de su vida durante algún tiempo. Sin embargo, al pasar los años se convenció de que en esas cosas no estaba lo que íntimamente anhelaba, y se dirige por lo tanto, en la parte final de su libro, de manera directa a la juventud, para darle este consejo
"Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia, y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos, pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios" y Salomon agrega a continuación "Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años en los cuales digas No tengo en ellos contentamiento"
(Eclesiastés 11:9 y 12:1)
Hermanos míos, jóvenes que estáis escuchando estas palabras de la Biblia, cuántos hay que como caballos desbocados se lanzan en una loca carrera de impureza en busca de la vida y de la felicidad, y en su vértigo licencioso no pueden detener la marcha en la pendiente que los lleva a la locura y se estrellan en los precipicios de las enfermedades mentales y espirituales, y cuyo final es la ruina y la muerte. Cuántos caminan por estos caminos
de muerte, la ruta del bakalao, la droga, el alcohol, la prostitución, la violencia, el robo... y todo porque en el fondo lo hacen por esa razón a lo que ellos llaman Aprovechar la Vida, o Gozar de la Vida.
Aplicados estos consejos de Salomon, significan tener presente ahora, mientras tienes oportunidades de vivir puramente y de disfrutar de una vida elevada y limpia. Acuérdate de que todo no consiste solamente en las necesidades físicas, acuérdate de buscar en la fe y en la piedad, que no están reñidas con la juventud, un ideal más digno, acuérdate de tu creador antes de que pase el tiempo y solo te hayan dejado tristes recuerdos y peores
consecuencias si has vivido tu vida en esa filosofía de vida en que todo queda reducido a mera materia. Expresada en esa otra frase de los censualistas "comamos y bebamos porque mañana moriremos" (1ª Corintios 15:32)
En la Biblia tenemos ejemplos muy claros de jóvenes que cambiaron o menospreciaron los verdaderos ideales del gozo y de la santidad autentica por vanos placeres, por lo que después tuvieron que llorar con profundo dolor. Tenemos el caso más conocido del hijo pródigo. Este joven prefirió vivir su vida, gozar la vida, fuera de todo lo que representaba vivir en la casa de su buen padre. Se fue lejos y dilapidó sus bienes y su vida, "viviendo
perdidamente" (Lucas 15:13) Y aunque es bien cierto que cuando se arrepintió y volvió a su padre, éste le perdono y le restauró a su lugar de hijo, sin embargo podemos decir afirmativamente, que los agujeros o marcas que quedaron en su vida licenciosa de pecados pasados nunca se olvidaron "Los agujeros quedan".
El otro ejemplo lo tenemos en el Antiguo Testamento, en el caso histórico del joven hijo de Isaac, Esau, que vendió su primogenitura por un plato de lentejas. Éste joven solicitó a su hermano un plato de un guisado de lentejas que había aparejado. Jacob aprovechó esa oportunidad largamente esperada, sin duda, y renovó sus esfuerzos ofreciéndole la comida a cambio de los derechos a la primogenitura. Según la costumbre antigua de aquellas
familias patriarcales, el hijo mayor heredaba una doble porción de los bienes de su padre, y también la bendición especial de la familia como jefe de ella.
En el caso de los hijos de Isaac, el que poseía la primogenitura era el que llevaba la bendición de Abraham, privilegio espiritual de toda una raza con promesas de fecundidad y redención. Esau, ante la vista de ese suculento plato cedió a la tentación y expreso así su pensamiento "He aquí, yo me voy a morir, ¿de qué me servirá la primogenitura? Y menospreciándola se desprendió de ella y comió y bebió y se fue"
(Génesis 25:29-34)
Que tristes ejemplos tenemos en estos dos jóvenes, y lo más triste de esto es, los Muchos Imitadores que tienen en la actualidad. La gran mayoría no le dan a la vida más sentido que el de un plato de lentejas o de algarrobas, como en el caso del hijo pródigo. Fue también un triste ejemplo el que dieron los israelitas en el desierto cuando después de haber salido de la esclavitud de Egipto, y marchado a la tierra de la libertad, estuvieron
dispuestos a vender su primogenitura a cambio de ciertas viandas.
Dice el autor del libro de Números "Y el pueblo tuvo un vivo deseo, y volvieron aun a llorar los hijos de Israel diciendo: nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos" (Números 11:5)
Cristo nos dice en el evangelio "la vida es más que la comida" (Mateo 6:25) En la vida de cada persona sucede lo mismo, el hombre que renuncia a su hombría, a su honor, a su reputación, a su pureza, por gozar de un momento corto o largo de sensaciones meramente físicas, forja cadenas para su espíritu. Bien lo dijo Jesús "no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda la palabra que sale de la boca de
Dios" (Mateo 4:4) Y en otra ocasión dijo "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33)
Hermanos, por querer invertir el orden y procurar antes y muchas veces únicamente los bienes materiales, es que el hombre apenas tiene estos y pierde los espirituales. Dios, nos dice Pablo, ha bendecido al hombre en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Efesios 1:3)
Por esto es que para este siervo de Dios, toda esa Vida a la que el hombre dice que es para aprovecharla, él la comparaba con un montón de basura, y la bendición de Dios era para él su verdadera riqueza, y siempre estaba lleno del gozo de esas bendiciones celestiales. Los gozos de la tierra son tan efímeros como la flor del campo, pero la bendición de una vida en Dios y su Palabra son tan duraderas como la misma palabra de Dios, que es para
siempre (Mateo 24:35)
Me viene a la memoria aquella parábola de Jesús que fue motivada por causa de dos hermanos que vinieron al Maestro para que uno de ellos compartiera con el otro su herencia, y Cristo, en aquella ocasión dijo "Mirar y guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee" (Lucas 12:15) Y para ilustrarle a estos dos hermanos lo que deseaba enseñarles, los refirió una
parábola, diciéndoles:
"La heredad de un hombre rico había producido mucho, y él pensaba dentro de sí: ¿qué haré? Derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis bienes, y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para tu vejez, para muchos años, repósate, come, bebe, regocíjate" (Este es el diálogo del hombre con su alma) ¿Qué sucedió entonces? Lo que a lo largo de la historia del hombre
ha venido repitiéndose y sigue aconteciendo, "Pero Dios le dijo, necio, esta noche vienen a pedir tu alma, y lo que has previsto, ¿de quién será?. Y Cristo concluye, "Así es todo el que hace para sí tesoros, y nos es rico para con Dios" (Lucas 15:16-21)
Cristo llamó a este hombre Necio, y extendió este título a todos los que como aquel viven y piensan de esta misma manera.
Ya hemos hecho referencia al hijo pródigo en la parábola contada por Jesús sobre la gracia de Dios, siempre esperando el retorno del hombre a él. Esta parábola nos muestra como volver y retornar al camino verdadero, el de la verdadera vida, el de la vida abundante traída por Cristo. Estar en Dios es vivir en la filiación de hijos suyos, con todos los privilegios de su casa. En Dios hay abundancia de todo aquello que da a la vida su más
alto significado.
Aquel joven que deja la casa paterna y se va a una provincia apartada, y allí desperdicia sus bienes viviendo perdidamente, encuentra como resultado de sus deleites efímeros la más grande miseria y el más triste de los fracasos; pero reacciona, vuelve en sí y toma una valiente resolución: "Me levantaré, iré a mi padre y le diré, Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo"
Hermanos, detengamosnos nosotros también por un momento y procuremos hallar el verdadero goce de la vida, estamos todavía a tiempo. Dios, cual padre amoroso nos espera, siempre está esperando. Volvamos a él por medio de Jesús.
Millones de personas no saben ni tienen lo que nosotros tenemos, ellos no saben nada de la vida más allá de lo que les han enseñado, y como no creen que después de estas cosas del tiempo presente exista ninguna otra cosa, es que se entregan a vivir esta vida intentándole sacar el mejor partido, pero lo hacen por sendas erróneas, caminos que les conducen a la vaciedad más dolorosa. Aún viviendo así, se sienten siempre en un estado de
frustración y de enajenación mental.
Tienen muchas cosas, pero nunca se han saciado de lo que es verdaderamente bueno. Viven en una filosofía de sol para abajo, y no han descubierto todavía que el hombre es trascendente. Sus ansías de felicidad y eternidad evidencian que fueron creados para cosas mayores, que el mero comer y beber para un cuerpo físico, cuya edad esta señalado por Dios a una duración de 70 u 80 años en la tierra. El hombre es otra cosa. Dios lo ha creado para
la eternidad, y esta vida ahora es para prepararnos y marchar hacia su encuentro (Amos 4:12)
MANUEL SALVADOR.
Predicador de la Iglesia de Cristo en Sevilla |
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