LA CONVERSION DE UN ETÍOPE

Hechos 8:26-40


Nuestra meditación para este día trata sobre la conversión a Cristo de un africano que vino a "Jerusalén para adorar a Dios" (Hechos 8:27) Este extranjero era un hombre importante en su país. Estaba puesto sobre "los tesoros de la reina de Etiopía" Lo que hoy llamamos "ministro de hacienda". Además era Eunuco. En Oriente, los hombres que ejercían esta función habían sido castrados. En el pueblo de Israel esto estaba terminantemente prohibido por la Ley de Dios (Deuterenomio 23:1) (Levítico 23:24)

Estos hombres, entre algunas de sus funciones, estaban para guardar los harenes de sus esposas, y de ahí que Eunuco signifique "guardián de lechos" Este hombre de raza negra había hecho un largo camino para "adorar al Dios de la nación judía" Y en el camino de vuelta, sentado en su carruaje, de dedicaba a leer el libro del profeta Isaias, una copia que seguramente habría comprado en la ciudad (Hechos 8:26-27)

Esto nos lleva a pensar no solo en la adoración del judaísmo y su forma de entender a Dios, sino también en su testimonio a las naciones gentiles de alrededor. Este testimonio contenía dos elementos principales: Su Templo y su Biblia. Ambas cosas eran, en cierto sentido, únicas.

A diferencia de los templos de las naciones circundantes, el de Israel no contenía una imagen de la deidad, y era una expresión de su testimonio del Creador único, invisible y trascendente. Para los gentiles cultos, como el Etíope, esto debió constituir un sorprendente contraste frente al absurdo intelectual y la torpeza moral del politeísmo, tan presente en el mundo antiguo.

En la conversión del Etíope intervinieron cosas que eran necesarias para tener un encuentro personal con Dios en Jesucristo.

1. - Intervino la propia búsqueda de Dios en el interesado. El Etíope hizo un largo camino para llegar al lugar apropiado, El Templo de Jerusalén, lugar donde el nombre de Jehová había sido puesto. Lugar desde donde Dios había prometido oír a todos los que a él clamaren, y no solo para los judíos, sino también para los gentiles (1ª Reyes 8:38-43) Este etíope era un gentil que había venido al lugar correcto para adorar de la manera correcta, para pedir a Dios que oye desde el lugar que él ha escogido, con la promesa de recibir lo que le pidieren.

¿Qué pediría el etíope a Dios cuando estuvo adorando a Dios en el Templo de Jerusalén? ¿Qué le pidió? ¿Podemos nosotros saberlo? Yo creo que nosotros podemos deducirlo por lo que sucede con él en el camino de regreso a su nación. Él ha venido buscando a Dios, y ahora Dios le va a revelar lo que él tanto necesitaba.

2. - La intervención de un ángel del Señor (Verso 1) Debemos saber siempre que los ángeles intervienen al servicio de los que son herederos de su salvación (Hebreos 1:14) "¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?" Los ángeles de Dios están ocupados, intervienen, tienen su parte, de una manera invisible en la conversión de los perdidos.

3.- La intervención del evangelista (Felipe) Éste era una de los siete nombres mencionados en el capítulo 6 de Hechos, uno de los siete llamados diáconos de la primitiva Iglesia de Jerusalén. Un hombre de buen testimonio, lleno del Espíritu Santo, y de sabiduría de Dios (Hechos 6:3) Este evangelista, por motivos de la persecución que se había levantado en Jerusalén contra los cristianos tuvo que salir huyendo, y "descendió a Samaria, y allí les predicaba a Cristo" (Hechos 8:4-5) Y como resultado de su predicación "hombres y mujeres eran bautizados" (Hechos 8:12) Estando Felipe en plena actividad evangelista en Samaria, es que "un ángel del Señor le comisiona con un encargo especial, y le envía en busca del etíope" (verso 27)

4.- La intervención del Espíritu Santo (Verso 29) Felipe había obedecido al ángel del Señor. Ahora, cuando llega el encuentro con el Etíope, el evangelista le observa, ve que aquel hombre "volvía sentado en su carro, leyendo al profeta Isaias" (verso 28) "Y el Espíritu Santo dijo a Felipe: acércate y júntate a ese carro" (Verso 29) Que maravilla ver a la tercera persona de la Trinidad colaborando con Felipe y en Felipe para la conversión de un alma perdida. Así lo había enseñado el Maestro, "Pero cuando venga el consolador... él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros apóstoles daréis también testimonio, porque habéis estado conmigo desde el principio" (Juan 15:26-27)

5. - La intervención de la Palabra (Biblia) ¿Podemos imaginarnos con que hambre aquel hombre leía la Biblia? El no espero a leerla cuando llegara a su casa. Él la leía y la interrogaba, deseaba entenderla y como muy bien dice Dios en su Biblia "No dejaré padecer hambre el alma del que me busca" (Proverbios 10:3) Y aquel Etíope era un alma hambrienta de Dios y de su salvación.

Y estando él en sus cavilaciones sobre quién le enseñaría el significado de la lectura de Isaias, es que el hombre apartado por el Espíritu Santo, el hombre lleno del Espíritu Santo, el hombre enviado por el ángel del Señor, era el único que podría interpretarle la Biblia correctamente. Es por esto que inmediatamente que el etíope le pide a Felipe que suba junto a él y le explique lo que él no entiende. A raíz de eso, Felipe le "anunció el evangelio de Jesús" (Verso 35)

Esto quiere decir que Felipe le anunció la salvación de Jesucristo, el perdón de sus pecados por su Gracia, y le habló de su muerte por sus pecados y de la vida eterna, del gozo de Dios

6. - Y ahora vemos la intervención de la parte que corresponde al mismo afectado. Dios estaba haciendo su parte, enviándole un ángel, un evangelista, al Espíritu Santo, su Palabra y dándole por el Espíritu Santo en la persona de Felipe, la interpretación sana de su doctrina de salvación. Ahora le toca al implicado intervenir, en primer lugar, aceptando su parte "Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado?" (Hechos 8:36) Por esta petición vemos que Felipe le habló del bautismo como parte del plan de salvación expuesto a los pecadores en el evangelio. Él deseaba obedecer inmediatamente al evangelio, él deseaba poseer la salvación de Aquel del que hablaba el profeta y que había muerto por él.

Quería ser bautizado, esto era algo que ninguno podía hacer por él, y ante aquel clamor, solo una pregunta "Si crees de todo corazón, bien puedes" (Verso 37) Y que bien le había sido explicado el evangelio, porque inmediatamente le respondió a Felipe "Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios" (Verso 37)

Y a su Fe en Cristo, inmediata obediencia. Evangelista y pecador descienden a las aguas y Felipe le bautizó. El etíope fue enterrado a muerte por el bautismo, y es muy precioso observar que el bautismo del etíope, como en los demás precedentes escritúrales, fue hecho por Inmersión. En el versículo 38 se nos dice que el pecador fue "descendido en las aguas" y en el versículo 39 "subieron del agua" Enterramiento y levantamiento, sepultado y resucitado"

7. - RESULTADO DE LA CONVERSION. Y el eunuco siguió gozoso su camino (Verso 39) Amigos, esta conversión, como otras que tenemos en la Biblia, han quedado escritas en el libro Santo para Testimonio a todos los hombres, para enseñarnos la única manera de llegar a ser salvos y convertirnos así en cristianos. Que quede todo como claro ejemplo.

MANUEL SALVADOR.
Predicador de la Iglesia de Cristo en Sevilla

 
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