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BAUTISMO (Hechos 2:41)
El relato del evangelista San Lucas en su libro de Los Hechos, nos ha recordado en esta mañana que aquellos primeros judíos venidos desde todas las naciones bajo el cielo, pudieron oír las maravillas de Dios (2:11) predicadas por los discípulos de Jesús en aquel memorable e irrepetible Pentecostés, donde el Espíritu Santo vino sobre los apóstoles de Cristo llenándolos de su santo poder para que fuesen testigos de
Cristo.
Aquellos judíos venidos de todas las partes del imperio, pudieron oír el EVANGELIO DE JESUCRISTO. Lucas relata en este capitulo 2 de Hechos el primer sermón evangélico predicado por el apóstol Pedro, y cuando aquella multitud escucho el evangelio de Jesús, ellos fueron confrontados y, aunque algunos se burlaron del mensaje, hubo como tres mil personas que se rindieron ante la evidencia de la verdad del evangelio, y ante su culpa de ser
todos matadores del Hijo de Dios; y aunque los excusaba "porque lo habían hecho por ignorancia" (Hechos 3:17) sin embargo, los enfrenta a su propia culpa, por cuanto todos habían sido matadores del Hijo de Dios.
A este Cristo de Dios que ellos habían rechazado y crucificado, "Dios lo había hecho Señor y Cristo (Hechos 2:36) Cuando aquellos judíos son conscientes de su culpa por su pecado, clamaron a los discípulos de Cristo acerca de los que ellos tenían que hacer en aquella situación de culpables ¿QUÉ HAREMOS?.
La respuesta de Pedro fue clara y concisa: "Arrepentios y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Hechos 2:38) Antes de que Cristo ascendiera a los cielos, comisionó a los apóstoles para que predicasen el arrepentimiento de los pecados a todas las naciones (Lucas 24:47) y les dijo que a todos los que creyesen en El, fueran bautizados
(Marcos 16:15-16)
El bautismo ordenado por Jesús en el evangelio esta precedido por la Fe en Él (Hechos 8:36-37); por el arrepentimiento (Hechos 2:38) y por la confesión de esa Fe en Jesús PUBLICAMENTE (Romanos 10:9) Una confesión publica de Fe en Jesucristo que resucito de entre los muertos. Y cuando estas tres cosas son cumplidas y creídas con el corazón, entonces la persona debe bautizarse según lo ordenado por Dios, para que así podamos cumplir
toda su Justicia.
En el símbolo de las aguas bautismales, el pecador sé esta identificando con la muerte de Cristo por sus pecados, con su sepultura y con su resurrección (Romanos 6:4) Aquellas primeras primicias del evangelio de Pentecostés fueron como tres mil, que oyeron el evangelio, creyeron al evangelio, lo aceptaron u lo obedecieron, confesando a Jesucristo como Señor y Salvador, y fueron bautizados.
Una vez perdonados y salvados por su Fe en Jesucristo, fueron "añadidos por el Señor a su Iglesia" (Hechos 2:47) Ahora eran miembros de la familia de Dios, súbditos de su Reino. Y era mediante su nueva vida en Cristo "herederos de todas las cosas" Ahora tenían una nueva filiación, "HIJOS DE DIOS" Una familia dentro de la cual tendrían que "perseverar, creciendo en el conocimiento de la
doctrina, creciendo en la comunión fraternal con los demás miembros de la familia, creciendo en una verdadera y autentica comunión, y en una vida plena en la oración, y participando en la Cena del Señor o memorial de su obra redentora por los pecados de todo el mundo".
Nuestros nuevos hermanos bautizados, algunos de ellos jóvenes, pero nacidos en familias cristianas, plantados desde su mas tierna edad en la Iglesia, educados y enseñados por sus padres y por las Escuelas Dominicales, por voluntad propia, han aceptado a Jesús como su Salvador Personal. Ahora el Señor los ha añadido a la Iglesia donde ellos deben mantenerse en la comunión con la familia a la que han pasado a pertenecer.
Todos ellos, primeramente, han sido evangelizados, y han comprendido y creído que Jesús es el Hijo de Dios, y que murió por sus pecados y que estaban destituidos de la gloria de Dios a causa de sus pecados. Pero que ahora, por su aceptación de Jesús por la Fe, han sido justificados gratuitamente por Gracia, mediante la redención que es en Cristo (Romanos 3:24)
Y ahora por la Fe en Cristo, ya no hay ninguna condenación (Romanos 8:1) Y una vez reconciliados con Dios mediante la obra de la Cruz, al fin la Paz con Dios (Romanos 5:1) Y esto es para todos los seres humanos. "Para los que estáis cerca, y para los que estáis lejos" La promesa del evangelio es para todos. HOY HA VENIDO LA SALVACIÓN A ESTA CASA.
MANUEL SALVADOR.
Predicador de la Iglesia de Cristo en Sevilla |
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