Ven a tocar mi puerta Jesús Divino,
Antes que el sueño de la muerte venga,
Y me cubra de frío y de silencio...
Cierto es, que a veces, en forma de un anciano
Solo y triste llegaste hasta mi puerta,
Y al verte ahí apoyando la mano en tu cayado;
Con polvo del camino y tan cansado
A veces eras niño con hambre y mucho frío
Y ni un trocito de pan, menos de cariño
Y aquella otra ocasión, un pobre enfermo
Reflejaba el dolor en su semblante;
Y tocando con mano vacilante,
Una limosna por amor rogaba.
Esta vez al abrir, sentí de pronto,
El horror que aquel hombre me causaba,
Las llagas de su cuerpo supuraban;
Y al pensar que su mal me contagiara;
¡Cerré la puerta, de golpe y en su cara!
En forma de un mendigo o de un lisiado
¡Cuantas veces SEÑOR habrás tocado!
Y yo me he hecho sordo a tu llamado.
Buscaste caridad donde no habia,
Un poco de calor y no lo hallabas;
Solo hubo mezquindad y en mi osadía,
Negaba todo a aquel que me lo daba.
Si al corazón contrito y humillado,
por tu inmensa bondad has perdonado,
¡Perdóname SEÑOR, ven a mi puerta
Hay tanta soledad y esta desierta!
jose25184@infovia.com.ar
Copyright © 2001, Iglesia de Cristo de Sevilla