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M  A  E  S  T  R  O

Gracias mi Dios por enviarnos tal Maestro,

Sencillo, noble, pues no hay otro igual.

Su sencillez confunde a los doctores

Que al templo venían a enseñar.

 

Nunca le vimos aprender con los rabinos,

Decían los escribas y vecinos del lugar,

Pues,  todos conocemos su familia humilde,

¿De donde viene la sabiduría tal?

 

¿Por qué te extrañas de tal erudito?

Las profecías hablan muy claro de Él,

Su sabia autoridad viene de arriba,

Por eso el hombre no lo puede comprender.

 

¿Recuerdas las palabras que Él, te dijo?

¿Las enseñanzas que te hacía considerar?

Nunca las eches en un saco roto,

Ya que en tu vida la vas a necesitar.

 

Mas yo quisiera, Señor, que tu me enseñes;

Sentado a tus pies quisiera estar,

Oyendo como late en tu costado,

Tu corazón de amor, amor sin par.

 

Y cuando aprenda tu verdad hermosa,

Ya, cuando sea sabio de verdad,

Quiero aprender. Bendito Dios tu obediencia,

Y practicar tu amor en santa humildad.

  

Juan Antonio Pérez Martínez

Camas (Sevilla)  España.

jupermart@wanadoo.es

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