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SENTADA EN SU SILLA

 

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En su sillita de nea

Sentada está la vieja,

Sus ojos cerrados, pero no duerme,

Mira la rueda del tiempo pasado.

Todo es silencio que gira en su libro cerrado.

Sueña en momentos felices

Que el tiempo ha parado.

Ilusiones y sueños que el viento ha soplado.

Esta en su silla con ojos cerrados,

Y mientras su vida en recuerdos pasando,

De aquellos amores de hijos lejanos,

De sueños hermosos y proyectos pasados,

Girando la rueda y el viento

En sus vueltas la vida borrando,

¡Parece que duerme la vieja pero solo está soñando!

 

Se mece en la silla la vieja pensando,

Espera que algunos de aquellos amores

Vengan a su con amor llamando,

Aquellos sus hijos por los que su alma

Sin cesar clamando,

¡No duerme la vieja solo está soñando

Que vuelvan sus hijos hasta su regazo!

Se mece en la silla del tiempo pasando,

Que al quedar vacía en la misma silla

Sus hijos un día estarán sentados,

En su sillita de nea está la vieja

Guardándote el sitio del tiempo

En tu rueda girando.

 

En la sillita de nea ya no está la vieja,

Su toquita negra quieta en la rueda,

Ya no tiene frío, ya tampoco sueña,

Aquellos amores ya no la recuerdan,

Solo unos suspiros que el aire se lleva,

De unos quejidos cargados de quejas,

Entre nubes de sueño se marchó la vieja,

Y solo en el cuarto aquella silla vieja,

Esperando a los hijos sentados a sus ruedas.

¡Ay, aquella silla que mece

La vida de la madre vieja,

La vieja arrugada que solos nos deja!

 

¡Que solo está el cuarto,

Ya no está la vieja!

Y en aquella silla el hijo se sienta,

Solo en la pared la silla contempla,

Desde aquella foto con ojos de piedra,

Serena su imagen de sonrisa bella,

De negro amarillo de la foto cuelga,

La silla vacía y el hijo se sienta,

Girando y durmiendo igual que la vieja.

¿Parará alguna vez el giro de la rueda?

Y el niño al padre pregunta,

¡Papá! ¿dónde fue la abuela?

Y el padre le dice

Hijo, sentada en la silla sueña.

Dedicada a las madres ancianas de la Tierra.

MANUEL SALVADOR

Publicado en boletín Interior "Testimonio" nº 274

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