¡Oh Palabra,gemido de perfección eterna.Verbo y Calvario,De donde fluyen tus aguas de salud!
Perdón eterno
De tu doliente pecho,
Sed abrazadora de ti
Que eres la fuente,
Sed que sientes pero que no gustas,
Sed que rompes las piedras
Para saciar mi desierto ardiente.
¡Oh Verbo y Calvario
Que abres el paraíso
A los presos de la muerte,
Verbo de amor perfecto,
Calvario que vences la noche
Que haces temblar mi pecho!
¡Oh Verbo y Calvario,
Siete fueron tus palabras
Para crear al hombre nuevo,
Siete es tu número perfecto,
Verbo y Calvario,
Donde venciste al infierno!
Allí fuistes abandonado
Para que yo vil pecador
Por tu Padre fuera amado.
iVerbo y Calvario!
Que grito más espantoso
Que ni el sol podía mirarte
Que hasta se rompen las piedras,
Las piedras que tu creastes.
¡Verbo y Calvario!
Que nos vuelves al amor fraterno,
Consumada salvación que ha brotado de tu pecho,
Misterio escondido
Que con fulgor de mañana en mi alma has encendido...
Ya esta todo consumado,
A la muerte has destruido
Y a las manos de tu Padre
A mi alma has conducido.
¡Oh Palabra, gemido de perfección eterna,
Verbo y Calvario,
De dónde fluyen tus aguas de salud!
"Y Aquel Verbo se hizo carne,
Para llegar al Calvario,
Como Cordero sufriente
Y morir para salvamos".
¡Oh Verbo y Calvario!
Manuel Salvador.
Publicado en boletín Interior "Testimonio" nº 224
Volver Página anterior