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AQUELLA NOCHE DE BELÉN
Lucas 2:8-20
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Que noche más luminosa,

que luz más resplandeciente,

que estrella más prodigiosa

la que brilló en el oriente.

 

La noche rasgó su manto

y los cielos se rompieron,

viniendo a hacer su morada

Aquel Divino Lucero.

 

La justicia de los siglos

en sus alas nos traía,

y en la humildad de un pesebre

a la tierra descendía.

 

Era Dios fuerte y celoso,

Padre eterno y consejero,

eran brazos amorosos

refugio y escondedero.

Aquel reino maravilloso

que aquel niño nos traía

no era un reino de este mundo

era de paz y de armonía.

Aquella noche lejana

sigue cerca todavía

sigue anunciando a los hombres

salvación, paz y alegría.

Manuel Salvador.

Publicado en boletín Interior "Testimonio" nº 148

Copyright © 1999, Iglesia de Cristo de Sevilla
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