¡Oh Biblia preciosa
quisiera poder cantarte
y decirte tantas cosas!
¡Fuente de luz divina
de la que procedes Tu
de donde nace la vida
y a la que me llevas Tu!
¡Lampara del peregrino,
estrella del navegante,
antorcha en la negra noche,
brújula del caminante!
¡Eres potencia celeste,
eres poder transformante,
eres libertad y paz
eres amor encarnante!
¡Oh, amiga y consejera
si de tu mano tomados
caminamos a tu lado,
de todo camino malo
viviremos liberado!
¡Felices los que descansan
en tus riberas de amor,
los que en tu ley se gozan
amando tu perfección!
¡Dichosos los que te aman,
los que andan en tu luz,
porque serán liberados
de dolor y esclavitud!
¡Oh Roca de las edades,
cimiento de eternidad
Todos los que en ti edifiquen
para siempre vivirán!
¡Oh Biblia preciosa!
¿Quieres tu ser mi canción
ser mi estrella luminosa
y llevarme a tu Sión?
¡No hay riqueza mas grande,
dulzura mas deleitosa,
ni fuerza mas poderosa
para del mal liberarme!
¡Quiero que vengas conmigo,
quiero en mi vida llevarte,
quiero ser tu sembrador,
quiero en tu amor abrazarme!
¡Oh Palabra divina,
mensajera celestial,
corre y extiende tu vida
y danos tu libertad!
¡Oh fuente de salvación,
río de pureza y santidad,
lávame siempre en tus aguas
dame de tu sanidad!
¡Plántame junto a tus aguas
y dame de tu verdor,
y que en mi árbol no falte
de tu cosecha de amor!
¡Oh, Biblia preciosa,
quisiera poder cantarte,
y decirte tantas cosas!
Manuel Salvador
Publicado en boletín Interior "Testimonio" nº 223