¿A DÓNDE SE APARTÓ TU AMADO? que de tanto buscarte muero, que no entiendo mi existir
¡Abrazar tu llama divina, tu huerto, amor que es vida déjame descansar en tu pecho!
que corres por las riberas abrázame en tu mar de espuma, de tu mirar celeste blanco!
¡Ay, amor, fuerza eres tu que me mueve a la existencia, pensar siempre en mi mañana para verte, esperar que el
¡Ay, amor que no envejeces, te acaricio en mis noches, eres mi sueño de siempre, eres mi siempre primavera, eres dulce agua de mi fuente! ¡Ay, amor, tu que todo lo sabes! ¿Conoces cuanto sufro por tenerte? ¿Oyes mi gemir entre las gentes? ¿Escuchas mi grito sin palabras
¡Ay, amor, te busco en la mirada de tus ojos, y me hablas tus ¡Eres mas que ilusión pasajera, belleza sin carne, eres viento que me envuelve de anhelos eternos, amor que me haces sentir tormentos!
¡Ay, amor, río de aguas de mis ojos, pájaro blanco de ilusiones que vuelan por las alturas de nubes de plata, súbeme en tu carroza y llévame a tu palacio de oro! de arpas eternas, y ámame amor,
¡Ay, amor, tu conoces mi sentir escondido en estos pozos negros de mis ojos, buscando siempre tus huellas! ¡Conoces este alma peregrina que desde el vientre enamoraste, no me atormentes, no me dejes
¡Ay, amor, fuerza que alimentas mi existir, mi vida comenzó al conocerte, no te escondas de mi, y alimenta mi llama! ¡Fuego divino, nunca te consumas en mi amor, del cual salí! Manuel Salvador
Publicado en boletin Interior "Testimonio"
nº 232
Copyright © 1999, Iglesia de Cristo de Sevilla
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