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TIEMPO DE ESTÍO

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Es tiempo de siega,
el verano.
Fiesta de cosecha,
fruto de almas
en mis manos.

 

Gavillas abrazadas
de mieses de oro,
son trigos de cielos
celestes, son frutos
de sudor y lagrimas.

 

Llantos que riegan los
surcos duros de la tierra,
divinos pies que trillan
en la era de la vida.

 

No dejes que pase este
tiempo de estío
dejando mi alma dormida
En las tranquilas riberas
de placeres que me duerman.

 

No dejes mi divino segador
que me acomode a ser
un hijo de vergüenza.
No dejes pasar mi tiempo
de estío, no dejes pasar
el verano muriendo feliz
en las aguas del río
de mi indolencia.

 

¡Oh tiempo de sol dorado!
Que maduras la mies y la
pones para la siega,
déjame ir a la era de mi
pariente cercano y
busque la espiga y la
ponga en tu divino granero.

 

Frutos de labios que son
primeros, déjame tiempo
de estío que te redima,
que meta mi hoz en tus auras doradas,
que busque en tus eras
las horas placenteras de tus siegas.

 

Verano, no te vayas de mi
sin redimirte
llévame a tus horas felices
de trabajos, porque tu serás
en mis esfuerzos mi descanso.

 

Tiempo de estío, tu serás mi
playa y mi montaña,
mi mar y mis estrellas,
mis ríos y mis riberas
cuando mis pies se
muevan en tus divinas eras.

 

En las tranquilas riberas
de placeres que me duerman
no dejes divino segador
que me acomode a ser
un hijo de vergüenza,
que deje pasar mi tiempo
de estío, que deje pasar
mi verano, muriendo feliz
en las aguas del río de
mi indolencia.

 

¡Oh tiempo de sol dorado!
Que maduras las mies y
las pones para la siega,
déjame que vaya a segarte,
y serás para mi alma
tiempo de estío, oro y plata
de mi cosecha,
esfuerzo que en ti será descanso.

 

¡Oh divino tiempo de estío!
Verano ardiente, redimirte
será para mi alma
mi mayor deleite.
Manuel Salvador.
Publicado en boletin Interior "Testimonio" nº 231
Copyright © 1999, Iglesia de Cristo de Sevilla
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