Bella y corta es la existencia de la flor Que nos habla de la brevedad de nuestra vida, Gloria que nos hace sentir ser Y tristeza de ser marchita, Tiempo que pasa cual viento Que nos lleva a otras orillas.
Tiempo veloz que nos desnudas... Que nos rompes de nuestra flor, Soplo de vida fugaz que marcha siempre deprisa, Escalera que nos aleja de este vestido de frágil arcilla, Y tiempo de ayer que no es vida vivida.... Si con las horas de este presente corre y termina.
Tiempo que fue, y que al pasar olvidas, Belleza y gloria de una mañana que al llegar la tarde queda dormida, Y esperando la lluvia nueva y tardía, Levantando del polvo la flor caída, Y venciendo al tiempo comenzar la vida.... ¡Ay mi flor, duerme tranquila, Que pase lo breve, hasta que venga el tiempo que no termina.
Publicado en boletin Interior "Testimonio" nº 241 Copyright © 1999, Iglesia de Cristo de Sevilla
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