ESTUDIO SOBRE LA UNIDAD

LA IGLESIA EN EFESO

Promoviendo la unidad doctrinal y espiritual (Ef 4:1-16)

 Podría hablar de como es bonita la unidad; de la belleza del amor en unidad; o de la importancia de la edificación del cuerpo de Cristo en unidad. Pero, posiblemente voy a ser más radical en mis pensamientos, hablando de cosas como ¿Qué es la unidad? ; "La importancia de la unidad"; "La falta de unidad" y de "La confusión en la falsa unidad". Este es un tema que yo considero muy complejo todavía. Quiero deciros que no tengo la más pequeña intención de dividir a nada ni a nadie. No es para ello que estoy aquí, sino para promover y exhortar a la unidad y esto es lo que voy intentar hacer con la ayuda de Dios!

I. ¿Que Es La Unidad?

1.            El texto nos habla de la unidad. ¿Qué es la unidad? Primero, no es algo que podamos hacer. No somos exhortados a crear o producir unidad, sino a preservar, a mantener la unidad, porque la unidad, en términos bíblicos, ya existe. Segundo, la unidad es característica de todos aquellos que creyeran y aceptaran la verdad a respecto de Jesucristo, que aceptaran su doctrina y en ella permanecen. Somos, por lo tanto, exhortados o animados a "mantener la unidad del Espíritu" ¿Y cómo hacerlo? Yo creo que observando lo que dice San Judas: "que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Jd 3) ¿Y por qué? Porque hay siempre quién esté listo para fragmentar la unidad del Espíritu con sus herejías atacando la unidad de esta fe. Por ello, dice la Escritura: "...no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error..." (Ef. 4:14)

2.            Efesios háblanos de esta unidad como siendo "un cuerpo, y un Espíritu... una misma esperanza... un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre" (Ef. 4:4‑6) ¡Esto es la naturaleza, la base de la unidad, fundamentada en la verdad de la Palabra!

3.            Estamos hablando de la unidad en el Cuerpo de Cristo "...así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo..." (Rm 12:5; 1ª Co 12:13; Ef. 4:16) Esta es la unidad por la cual Jesús oró al Padre, luego no podemos hablar de iglesias, de cuerpos, de fes, de bautismos, de esperanzas, de señores y de dioses. La unidad es singular. La única pluralidad permitida por las Escrituras, en este caso, es aquella que hace referencia a los salvos, que son introducidos, o agregados, en el Cuerpo de Cristo, por la gracia de Dios. "Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular" (1ª Co. 12:27) Así que, hay un Cuerpo que es la Iglesia que Jesús había prometido establecer, cuando dijo "edificaré mi iglesia" (Mt. 16.18), la cual ha de caracterizarse por la unidad.

II. ¿Unión o Unidad?

1.                  En este momento, pienso que es importante que no tengamos confusión entre "unión" y "unidad" porque no es la misma cosa.

a)     El diccionario define "unión" como el hecho o efecto de unir; asociación o acuerdo. Podemos lograr la unión por la coacción. Podemos crear la unión atando dos o más personas juntas con cuerdas, y con esto obtener unión, pero jamás unidad.

b)     "Unidad" es definida como "carácter de aquello que es uno; aquello que forma un todo orgánico; calidad de aquello que es objeto único; conformidad de sentimientos, etc.

2.            Luego, solamente se puede experimentar unidad cuando hay convivencia en un mismo parecer, cuando se habla de las mismas cosas y hay un solo pensamiento y forma de sentir (Fil. 2:2; 1ª Co. 1:10; 1ª P. 4:11) No olvidemos que Jesús oró al Padre, no por la unión, sino por la unidad de todos los creyentes "... que todos sean uno..." (Jn 17:20-21) Es para esta unidad que el texto de Efesios 4:1-16 apela, cuando dice que seamos "solícitos en guardar la unidad del Espíritu...".

            Pero, tiene que haber un patrón de identificación para esta unidad que nos es mandado guardar o mantener, porque no se puede mantener algo que nos sea desconocido ¿verdad? Esta unidad se basa en la existencia de "un solo cuerpo y un solo Espíritu". Es verdad que en esta unidad hay diversidad; pero diversidad de dones (Ef 4:8), Esto no significa, de modo alguno, que haya diversidad de doctrinas, de cuerpos, de fees, de bautismos, de esperanzas, de espíritus y de señores. Si estuviésemos hablando de unión, y muy especialmente en el sentido ecuménico, hablaríamos de unión de Iglesias, de asociaciones o alianzas evangélicas, de uniones     denominacionales, de acuerdos o pactos entre iglesias protestantes, etc.

3.                  Esto es lo que pretende el ecumenismo; la unión, -no la unidad- porque esta solamente el Espíritu Santo puede engendrar. Además, jamás el ecumenismo será la causa de la unidad, sino  la verdad, el evangelio, lo mismo que es "poder de Dios para salvación... al judío primeramente, y también al griego" (Rm. 1:16)

Efesios 1:13 dice: "En él --Cristo- vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa" No es la unión, ni la unidad, que provoca la doctrina, o el evangelio; es la doctrina que engendra, que produce la unidad y nosotros entramos en la unidad del Cuerpo de Cristo cuando aceptamos por fe la verdad, esto es, el evangelio. Cuando la doctrina y su practica no es la misma, no es la verdad, no hay unidad, hay división: "Os ruego, pues hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer" (1ª Co 1:10)

4.            Al conjunto de varios pareceres, varias formas de pensamiento, varios credos, varias cosas, varias doctrinas, varias formas de adoración y rituales ¿podemos llamar "Unidad"? No, ¡sino unión, ¡cuando la hay! Pero, no es unión que queremos, sino unidad: "procurando mantener la unidad..." (Ef. 4.3) Una unidad sin divisiones, completa en mente y en parecer. Filipenses 3.16 dice: "Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa". Esto exige necesariamente que cada miembro del Cuerpo de Cristo viva según las enseñanzas de la Biblia y que guarde sus opiniones, y a veces hasta sus deseos, para sí mismo. Ningún cristiano tiene el derecho de introducir en la Iglesia de Cristo alguna practica basada en opiniones o conveniencias que puedan causar divisiones y disensiones. A esto, la Biblia llama de carnalidad (1ª Co. 3:3) y es algo que contamina el templo de Dios... Los cristianos están vinculados unos a los otros, por una unidad de enseñanzas y de fe. El cuerpo de Cristo no es una unión de personas guiadas por varias creencias, muchas de ellas sin fundamento en la Palabra de Dios. Hay un cuerpo de doctrina para el mantenimiento de la unidad en la Iglesia.

5.            Cuando Ef. 4:5 nos habla de "una fe" está hablando de un cuerpo de creencias, es decir, la enseñanza y la predicación de los apóstoles. Es la enseñanza apostólica la marca del cristianismo autentico y no una cualquier moda teológica que esté en boga. No podemos ir allá o quedarnos por detrás de la enseñanza del NT. Y todo que va más allá del testimonio del NT, debe ser rechazado (2ª Jn 9:10) ¿Pues que unidad puede haber entre uno que guarda el sábado y otro que guarda el domingo? ¿O que unidad o comunión puede haber entre uno que toma de la Santa Cena una vez a la semana y otro que la toma una vez cada año? ¿O que unidad puede haber entre uno que tiene un solo bautismo y otro que tiene dos o más? ¿O que unidad puede haber entre un que tiene música instrumental en sus cultos y otro que la tiene solamente vocal? ¿O que unidad puede haber entre uno que cree que la salvación es solamente por la fe y otro que cree que es por fe y obras, y otro...?Por mucho que digamos que no, estas y otras cosas más son barreras que se oponen a la unidad. Y el resultado es que inevitablemente surgen las divisiones, porque el fundamento de la unidad no es respectado.

III. Unidad Doctrinal y Espiritual

 1.            Otro pormenor que tenemos que llevar en cuenta es que no podemos hablar de unidad doctrinal y unidad espiritual cómo dos cosas distintas y mucho menos separadas. ¿Y por qué? Porque no puede haber unidad espiritual si no hay unidad doctrinal. ¡Esto es imposible! La unidad es posible cuando recibimos la sana doctrina, tenemos la misma doctrina, y permanecemos en la doctrina de los apóstoles. No podemos separar la unidad doctrinal de la unidad espiritual ni pensar que pueden existir una sin la otra. Las dos caminan inseparablemente. El Espíritu de la verdad, es el mismo Espíritu que obra en la Iglesia y Él no enseña doctrina diferente, no provoca confusión, ni tan poco promueve la división. El Espíritu y la doctrina que él mismo inspiró es principio de unidad. ¿Puede haber unidad en la diversidad de doctrinas? ¡No! ¿E por qué? Porque es la misma doctrina inspirada pelo mismo Espíritu que engendra la unidad de todos los miembros en el Cuerpo de Cristo.

 2.            Son las diferencias en la doctrina y las contradicciones en la practica que causan divisiones, que nosotros muchas veces aceptamos olvidando la lucha de Pablo y otros más, para remover las barreras que impiden la unidad doctrinal y espiritual.

 3.            Desgraciadamente hay muchas doctrinas, muchos preceptos humanos que sirven de paredes de separación a la unidad doctrinal y espiritual de los creyentes. ¡La misma pared que Jesús ha venido a derribar en la cruz, los hombres apostaran, insistieran en levantarla de nuevo! Creo que no somos tan inconscientes ni tan ignorantes al punto de negar la existencia de muchas doctrinas y prácticas contrarias al NT. Solamente derribadas las paredes de separación será posible la unidad doctrinal y espiritual. Se hacen concilios, se forman consejos, se crean asociaciones, todo esto para promover la unidad de los creyentes. Pero, nadie abdica de sus principios, de sus creencias, de sus credos. Permanecen los puntos más importantes, aquellos que caracterizan cada grupo y, hasta dónde es posible, en nombre de la unidad se hace una unión de iglesias. Nunca la unidad será posible mientras que los hombres se quiten lo velo que los impide de ver y entender cuanto están desvalorizando las Santas Escrituras y menospreciando el Espíritu Santo que las inspiró. Jamás podrán llegar a la unidad doctrinal y mucho menos a la unidad del Espíritu. La unidad existe cuando hay un solo cuerpo, una fe, una doctrina, un bautismo, etc. Y esto no es obra de los hombres, sino la obra del Espíritu; el Espíritu del Señor. A nosotros compete estar en la verdad en amor, promoviendo la unidad en el Espíritu.

 4.            Sin embargo, parece que hemos sido poseídos de una buena dosis de liberalismo religioso, siendo que muchos en su liberalismo han caído y arrastrado otros para el pecado de la apostasía. Tenemos miedo que nos llamen de ortodoxos, radicales, fundamentalistas, sectarios, atrofiados, mentecatos, retrógrados, etc. Preferimos mucho más que nos reconozcan como tolerantes, progresistas, ultramodernos, intelectuales y nos llamen de Doctor, Reverendo, Pastor, etc. Todavía, ¿buscamos la aprobación de los hombres o de Dios? ¿Buscamos agradar a los hombres? Si buscamos agradar a los hombres, entonces no somos siervos de Cristo (Gal. 1:10)

IV. ¿Unidad en la Diversidad?

 1.            No podemos, conscientemente, negar la existencia de muchas iglesias con sus credos, sus tradiciones, sus sistemas de gobierno, sus nombres, etc. Sin embargo, sabemos que Jesús fundó una Iglesia que lleva Su nombre ¿verdad? El plural solamente podríamos aplicarlo si estuviéramos hablando de las congregaciones locales como partes de un todo. La Iglesia única y Universal. Pablo, por ejemplo, dijo a los Romanos "Os saludan todas las iglesias de Cristo" (16.16) No somos tan ciegos que no veamos o no queramos ver la existencia de muchos bautismos, de muchas fees, de muchas esperanzas, de muchos espíritus, de muchas innovaciones en cultos con prácticas extrañas a la sana doctrina ¿Puede haber unidad en esta diversidad? No, porque la unidad solamente es posible cuando hay el mismo modo de sentir, el mismo parecer, la misma práctica de doctrina. Sí las más diversas doctrinas y prácticas son obra de "un Espíritu", de "un Señor", de "un Dios", entonces me siento motivado a preguntar: ¿Qué es la verdad? O " ¿Dónde está la verdad?" Sería una utopía, un infantilismo pensar que pueda haber unidad en la diversidad de doctrinas y practicas extrañas al NT. ¿ No es verdad que todos estos años pasados tienen comprobado esta imposibilidad?

 2.            No podemos olvidar cuán importante es la unidad. Es tan importante y necesaria que Jesús oró por ella. El Señor pide al Padre por la unidad de los creyentes porque por ello él mundo creería a Jesús: "Padre... que ellos sean uno... para que el mundo crea que tú me enviaste... que perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también me has amado" (Jn 17:20‑23) Judíos y gentiles han sido creados de nuevo para formaren una nueva raza; los cristianos. Jesús no hace gentiles a los judíos ni de los judíos hace gentiles. Los dos son un pueblo llamado, ahora, por un nuevo nombre y elevados a la posición celestial en Cristo. Jesús es el Salvador y el Señor de los dos. En esta unidad, todas las distinciones nacionales, raciales, sociales y familiares son removidas, para que seamos uno en Cristo Jesús "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gal. 3:28)

V. ¿Hay Una Doctrina Definida o No?

1. Pienso ser natural, delante del escenario que se me presenta, que pregunte:

a)                 ¿La Iglesia aprobada por Dios, Su Iglesia, tiene una identidad o no? ¿Dónde está? Si tiene quiero conocerla para saber correctamente !que doctrina debo creer y practicar! ¿O, no hay un patrón doctrinal?

b)                  ¿Qué fe yo tengo que defender? ¿Una, ninguna, muchas, cualquiera, la mía? ¿No hay una regla de fe?

c)                  ¿Qué debo decir cuando me preguntaren quién soy? ¿Metodista, Anglicano, Bautista, Adventista, Evangélico, Protestante, Cristiano? ¿No interesa? ¿Es igual? (Ilust. - ¿No hay nada en un nombre?

d)                 ¿Hay o no hay una doctrina definida para que podamos reconocer la Iglesia que Jesús estableció? ¿Hay o no hay un patrón de fe, de esperanza, de conversión, de justificación, de salvación que identifica el Cuerpo único de Cristo?

2. Si no hay nada de esto:

a)                 ¿Cómo puede alguien buscar la Iglesia verdadera? ¿No existe? ¿Será que todo no pasa de una fantasía de la mente humana?

b)                 ¿Cómo podemos buscar la unidad en un Cuerpo y saber con que vocación fuimos llamados y dar nuestra contribución para promover la unidad?

c)                 ¿Cómo se puede luchar ardientemente por "la fe que ha sido una vez dada a los santos"? ¿Y qué fe si no hay una verdad en que debamos creer?

3. Si no hay un patrón de doctrina, una identidad; Si podemos cambiar la Palabra a gusto de cada uno; Si podemos pensar que hasta aquí fue así, todavía, ahora vamos hacer diferente, no porque estuviéramos en el error, sino porque es moderno, es señal de progreso, y no queremos quedarnos en último lugar... Por lo tanto, hay que innovar, borrar la verdad y introducir nuevos patrones de fe, de esperanza, de bautismo, de culto y para el culto para que seamos progresistas y no nos clasifiquen de retrógrados. Luego, vamos a crear nuestra propia doctrina, mezclándola con la verdad, crear nuestros propios cultos de tal manera que sean agradables a todos los gustos de la gente Pero, si es así, ¿Cómo explicar la existencia casi sistemática de textos como por ejemplo:

a)                  Manda a algunos "que no enseñen diferente doctrina" (1ª Tim. 1:3); "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello... te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen" (1ª Tim. 3:16); "Si alguno enseña otra cosa ¿qué otra cosa?y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina... Apártate de los tales" (1ª Tim. 6:3-5) ¿Qué doctrina? En el libro a los Hebreos, leemos: "No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas." ¿Cuáles son las doctrinas diversas y extrañas sí no hay una doctrina clara y conocida? (Heb. 13:8) Si todas las iglesias son buenas, sí todo es igual! ¡Qué confusión, Dios mío!

 b)            ¿A causa del amor vamos a ser tolerantes y estar siempre de acuerdo con los demás y participar de sus errores? Juan dice: "Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, -¿qué doctrina? no lo recibáis en casa ni le digáis: "!Bienvenido!", porque el que le dice: "Bienvenido!" Participa en sus malas obras" (2ª Jn 9-11) ¿Esto ya no es así? ¿Ha perdido su principio? ¿Periódicamente, cambia la Palabra de Dios?

 c)            "Esto te escribo... para que... sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad" ¿Qué verdad? Y, más adelante, añade: "El Espíritu dice claramente que... algunos apostataran de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios..." (1ª Tim 3:14,15; 4:1) ¿Esto ha dejado de ser verdad? ¿Vamos ignorarlo? ¿Hay cláusulas nuevas en la Palabra de Dios? ¿Fue nos dado nuevas revelaciones?

 4.            Hay desde el principio una "forma de doctrina". Romanos 6:17‑18 "Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia". "Forma de doctrina" aquí es lo mismo que "tipo" o "modelo" de doctrina que ha sido entregue a la Iglesia. Esto nos muestra que hay un modelo para seguir y obedecer. ¿Sin un modelo como seria posible hacer la distinción entre la Iglesia Bíblica y las falsas organizaciones? Jesús dijo: "No todo el que me dice: "¡Señor, Señor!", entrará en el reino de los cielos..."¿Por qué no entran? ¿No están confesando al Señor? ¡Sí! Pero, el Señor añade: "...sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt. 7:21) Si no hay una doctrina, una identidad, un patrón bíblico, en medio de tan grande confusión, ¿cómo sabemos cual es la voluntad de Dios? Hermanos, en aquello que es fundamental, que es la verdad, la Palabra de Dios, no puede haber discusión; o aceptamos o rechazamos y punto.

 5.            ¿No es verdad que Dios dio un modelo a Noé para la construcción de la arca? ¿No es verdad que El Señor dio un modelo a Moisés para la construcción del Tabernáculo, y para la Iglesia no ha dado Dios, también un modelo, un tipo o forma de doctrina y de culto? ¿Todas las iglesias denominacionales siguen el mismo modelo y tienen el mismo culto?

6.            Creo que, como hombres y mujeres libres en' Jesucristo, todos tenemos derecho a la opinión sobre cosas no esenciales a la fe. Sin embargo, en todo lo que concierne a la verdad hay que haber unidad.

a.                  Si hay un solo bautismo yo no puedo estar de acuerdo con otros que tienen otros bautismos.

 b.            Si la mujer no puede enseñar los hombres yo no puedo estar de acuerdo con aquellos que tienen mujeres enseñando hombres cristianos o predicándoles que es lo mismo.

c.            Si hay un Espíritu que es un ser personal que mora en nosotros, yo no puedo estar de acuerdo con aquellos que consideran al Espíritu no una persona, sino una fuerza o otra cosa cualquier, etc.

 d.            Si hay alguien que tiene una fe, esto es, una creencia en otras doctrinas que no aquellas de las Escrituras, yo no puedo tener comunión con él.

 7.            Quién pone en causa la verdad, discute y niega las bases fundamentales de la fe cristiana, aporta otra doctrina, otro evangelio y no debemos aceptarlos. Estar de acuerdo con ellos es traicionar la verdad. Son como incrédulos a quién es necesario amonestar y enseñarles la palabra.

 8.            ¿Estamos empeñados en seguir el patrón de las Escrituras? ¿Tenemos la doctrina bíblica bien definida? ¿Luchamos ardientemente "por la fe que ha sido una vez dada a los santos"? ¿O, con nuestro silencio, con nuestra tolerancia, con nuestro deseo de progreso antibíblico estamos contribuyendo para una aún más grande confusión en el mundo religioso de nuestros días?

 VI. Verdad y Amor

 1.            Hoy, en general, se da demasiado énfasis a la palabra "amor" mientras se desprecia el vocablo "verdad". Efesios 4.15 dice: "Siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo...". El termino "verdad" viene antes del vocablo "amor", ¿verdad? ¿No tiene importancia la orden de las palabras? Bueno, cuando no estamos de acuerdo con lo que otros enseñan, con su falsa doctrina y practica, entonces dicen que no tenemos amor, que no amamos a los demás y, por lo tanto, no somos cristianos. Hermanos, ¿podemos, por ventura, ignorar la importancia de la verdad? ¿Podemos valorar el amor en detrimento de la verdad? Pienso ser muy sabio buscar la verdad, mantenerla, andar en la verdad, hablar de la verdad, pero atestándola o testificándola en amor. Porque amar es mucha cosa, pero es también hablar a los demás en términos de verdad.

 2.            Cuando el amor por los demás y la paz con todos llegan a ser tan importantes que estamos dispuestos a sacrificar la voluntad y la palabra de Dios por estas cosas, estamos más interesados en la paz con los hombres que en la paz con Dios y amamos a los hombres más que a Dios.

 3.            No se puede ser amable, afable y amigo con la finalidad de tener comunión con los demás, menospreciando la verdad. Esto es un error muy grande. No os podemos acomodar a los intereses de los demás, suprimiendo o ocultando la verdad. Si amamos de verdad una persona, nuestro deseo es hablarle de la verdad, porque solamente la verdad hace al hombre y a la mujer personas libres en Cristo; "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8:32)

¡Solamente la verdad puede salvar la gente! Y la verdad es que todos fuimos bautizados en Cristo, no en una diversidad de líderes, ni en una pluralidad de iglesias. Los salvados son de Cristo. ¡Son propiedad Suya!

 4.            Si estamos en el error, reconozcamos nuestro error, cambiemos de sentido y, por amor a la verdad, volvamos a las Escrituras para que vivamos en perfecta unidad. Sin embargo, no prosigamos de manos dadas con el error por causa del amor... Cuando un ciego conduce otro ciego, por mucho que se amen, los dos acabarán cayendo en el mismo hoyo, en la misma trampa.

VII. Una Manta de Retazos    

1.            Somos confrontados con un mundo religioso, llamado cristiano, profundamente dividido, en conflicto, con sus barreras doctrinales, filosóficas, minado pela vanagloria y pelo conocimiento humano. Cuando Pablo dice: "Hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra" (2ª Tes. 2:15) ¿de qué habla Pablo? Seguro que no está hablando de la doctrina que cada uno enseña, sino de la doctrina de Cristo y sus apóstoles, en la cual el cristiano debe perseverar (Hch 2:42)

 2.            ¿Que pensamos del mundo respecto a su creencia en Jesús? ¿Puede el mundo ver unidad en la llamada cristiandad? ¿Es la cristiandad una fuerza para convencer el mundo que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, el Salvador enviado por Dios, el Padre? ¿Y que su doctrina, su camino, su verdad es la mejor opción para un mundo lleno de odio, de violencia. de guerra; un mundo materialista, liberal de espaldas para el Criador? ¿Puede el mundo ver a Cristo en la cristiandad y buscar en Él el amor y la paz que necesita? ¿Puede encontrar en Jesús la fuente del agua de la vida? No, seguro que no. ¿Y por qué? Porque la llamada cristiandad es una manta de retazos, fragmentada en trocitos de todos colores, para todos los gustos, en muchos casos, en guerra declarada unos contra los otros, físicamente, psicológicamente, guerra de poder, de riqueza, de vanidad, de ambición, de vanagloria, de disputa de reglas, de preceptos, tradiciones y imposiciones doctrinales, que da al mundo motivos más que suficientes para la desconfianza, para la frialdad y la indiferencia espiritual, para pensaren lo ridículo que es la fe, haciendo que los hombres blasfemen contra Dios. El denominacionalismo es una vergüenza, es algo de monstruoso que las Escrituras condenan. Pablo desde muy temprano buscaba combatir las divisiones, los nombres, el partidismo. "Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo... que no haya entre vosotros divisiones..." (1ª Co 1:10)

 3.         Hay quien vea esto de una manera muy natural, y dé gracias a Dios por tantas iglesias y explique que los varios grupos religiosos son ramas de un mismo arbole y que todos somos hermanos. ¿Esto es verdad? ¿Yo pregunto: Es el Espíritu Santo causa de confusión, de conflictos, de lucha, de error, de división? ¿Es el Espíritu el autor de muchas iglesias, muchos bautismos, muchas esperanzas, muchas doctrinas, muchas fees? ¿Y que es la fe? ¿Un aglomerado de creencias? ¿Cualesquiera creencias? ¡Puede ser! Todavía no es la fe que agrada a Dios. La fe es un conjunto de creencias, sí, pero según la voluntad de Dios expresa en Su Palabra. Todo que ultrapasa esto es pecado.

 VIII. Amor a la Verdad

 1.            La Biblia habla de una sola fe, una sola enseñanza. La palabra de Dios dice claramente que "contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Judas 3) Luego, la conclusión es que toda la enseñanza que es posterior a la enseñanza del NT, no es la fe del evangelio. Por ello hay varios bautismos, varios sistemas de fe, varios sistemas de gobierno, las más diversas y extrañas formas de culto, etc. ¿Cuál es la causa? Si, -¡porque no hay efecto sin causa!- ¡La causa está en que los hombres no aman la verdad! Hace mucho, mucho tiempo que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, amaran más la gloria de los hombres que la gloria de Dios, buscando su propia gloria. Y esta rebeldía de los hombres para con Dios y Su Palabra no dejó de cesar. Esto resultó y sigue resultando, en muchos cuerpos, muchos bautismos, muchas fees, muchos espíritus, etc. Ya hemos visto como es importante la unidad. Sin unidad, no hay edificación. La unidad es la base del crecimiento del cuerpo; el cuerpo de Cristo, su Iglesia. Para que el cuerpo crezca y todos los cristianos sean edificados en amor, no podemos continuar a ser "niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error..." (Ef. 4:14)

 2.            Yo no quería tener que decir esto, pero es la verdad, y por amor a la verdad lo diré: No somos todos hermanos, ni las iglesias son todas ramas de un mismo arbole supuesto ser el cuerpo de Cristo, como muchos quieren hacernos creer. ¿Puede un manzano producir melocotones o un plátano producir naranjas? Me dirán: ¡No! De acuerdo ¡Claro que no! Jesús ha dicho: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos..." Entonces para justificar las muchas y diferentes iglesias los hombres dicen que las iglesias son los pámpanos y la vid el cuerpo de Cristo y que todos somos hermanos. Puede que sea duro de oír, pero Jesús no estaba diciendo que los pámpanos eran las muchas iglesias porque Él solamente tiene una Iglesia, que Él mismo fundó. Los pámpanos son los creyentes, miembros de su Cuerpo, la vid verdadera: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos" (Jn 15:1-5) Jesús no ha dicho: "Las iglesias son los pámpanos" ¡No! Lo más que se podría decir es que los pámpanos serían las Congregaciones, iglesias locales de la Iglesia única y universal. Todavía, tenían que producir un mismo fruto y no frutos distintos que nada tienen a ver con la vid. ¿Alguien ya ha visto una rama de una misma vid producir naranjas, otra manzanas y otra plátanos o ciruelas? ¿Que fruto tiene la vid? Uvas y nada más, ¿verdad?

 3.     ¿Que tiene la Iglesia fundado por Jesús? La misma doctrina, la misma fe, la misma esperanza, practica las mismas cosas y tiene un Espíritu, un Señor y un Dios y Padre. ¿Que ocurre con el arbole con muchas ramas distintas? ¿Produce el mismo fruto? ¡No! Y mucho menos existe tal arbole. Sería extraña y antinatural. Un arbole verdadero produce un solo fruto, el autentico, la verdad, porque la Biblia es su raíz, su fundamento. Recordemos que nadie puede poner otro fundamento, otra doctrina, otra practica, otro culto. Es de su raíz que el cuerpo y las ramas recibe su alimento a fin de que produzca mucho fruto para gloria de Dios, el Padre. La vid recibe de la raíz un mismo tipo de savia (alimento) El cuerpo se alimenta de la misma savia (la Palabra), y todas las ramas reciben el mismo alimento para que produzcan el mismo fruto: es decir, la misma doctrina y la misma práctica. Si una rama produce fruto diferente es anormal, necesita ser tratada y si no produce fruto alguno es cortada. Por lo tanto, "Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada", dijo Jesús. Toda la doctrina que no tiene fundamento en la Palabra de Dios dejará de ser alimentada, no permanecerá, está fuera del Reino de Dios. Suponer que todos son ramas de un mismo arbole es un enorme error... que el diablo alimenta y mantiene.

 4. Hay algunos que piensan que en religión si tenemos algunos puntos errados, pero algunos tantos correctos, entonces, dicen, estamos en buen camino, no hay problema, Pero, ¡no es así! Algunos dicen: -Es más lo que nos une que lo que nos separa. ¡No interesa lo que tu crees... somos hermanos! ¡No interesa lo que tu practicas... somos cristianos! ¡No interesa lo que tu enseñas... todos somos hijos de Dios! ¿Acaso los que piensan así, ya preguntaran a Dios si está de acuerdo con ellos? ¿O será que Dios no se preocupa con ello? Dicen, aún, si lo que nos une son cinco verdades y lo que nos separa son solamente tres errores, pues no hay problema; Estamos con saldo positivo... ¡adelante! Pero, esto no es verdad ni justifica la unión y mucho menos la unidad, porque verdad + error, es = a error. La verdad mezclada con el error, siempre será error. En los tribunales, a los que van a dar testimonio, es costumbre pedirles que digan "La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad". ¿Será que Dios os pide menos que esto?

 5.            Caemos en la tentación de los ignorantes, de los que no conocen a Dios y pasamos a considerar que todo es igual, que todas las religiones son buenas. Por lo tanto si no tienes una iglesia de Cristo donde te encuentras, sí en tu ciudad o lugar no tienes la Iglesia de Cristo, vete a otra cualquier. ¿No deberíamos antes exhortar a que se busque establecer la iglesia en su casa, en su barrio o en su ciudad?

 IX. Un Dios Grande, Pero más Pequeño que Nosotros

 1.            ¿Por qué los hombres siempre están listos a cambiar y adulterar aquello que Dios dio por definitivo y encerró como palabra suya y inspirada? Parecen estar apostados en se rebelaren continuamente contra Dios... Confiesan a Dios como un Dios grande y Todopoderoso, todavía más pequeño y menos poderoso que ellos.

 2.            Intentan modelar Dios a su semejanza y manipularlo a su voluntad. Entonces, predicando el evangelio, predican otro evangelio (Gal. 1:6‑9), que de ningún modo promueve la unidad de los creyentes, sentimiento tan querido a Jesús. ¡ La unidad de todos los creyentes debió haber sido el más deseado y el más importante dé los anhelos del corazón de Jesús, de contrario, Él no hubiera orado por ello la noche antes de Su muerte!

 X. Amor y Verdad

 1.            ¡Hay que reconocer la importancia de la unidad, para que el mundo crea que el Padre ha enviado a Su Hijo Jesús! Y para que la misma sea posible hay que amar la verdad, porque quién ama la verdad ama a Jesús, pues, Él es la verdad. Y si amamos la verdad y la practicamos no siendo solamente oyentes olvidadizos, entonces, vamos a crecer "en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quién todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor", y edificados en amor, andemos como es digno de la vocación con que fuimos llamados, con toda la humildad y mansedumbre guardando la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, contendiendo "ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Ef. 4:15-16)

 2.         ¿Qué pretendemos nosotros? ¿Unidad en verdad y amor o diversidad en unión y confusión? Yo soy a favor de la UNIDAD en la diversidad de dones en la Iglesia que Jesús fundó, amó y por ella dio su vida "para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a si mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y irreprensible" (Ef 5:26-27) ¿Qué vamos decidir, Unidad o unión? La Iglesia que Jesús fundó es el hábitat natural, es la casa espiritual de todos  los cristianos que aman al Señor y Su Palabra, que son guiados por un mismo Espíritu. Todavía, la Iglesia tiene sido invadida, no. tanto por el Ateísmo, sino por aquellos que llamándose de cristianos dicen que la única cosa realmente esencial en la religión es la tolerancia, el amor y que nosotros no somos pecadores. Nadie está en el error. Somos victimas del mundo en que vivimos. Hay que tener opiniones, -opiniones que muchas veces son  transformadas en doctrinas o practicas-; "Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición... Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres" (Mt. 15:6-9) Y así, llenos de sabiduría mundana dicen que una grande parte de la Biblia no fue escrita para nosotros, para nuestro tiempo. Lo que Pablo ha dicho y enseñado no era lo que él quería decir y enseñar y si algo fue provechoso fue para su tiempo. Mucho que está escrito era para la Iglesia del I siglo, ¡dicen!. Y así, con sus astucias, con sus artimañas, eliminan todas las epístolas. ¿ Podrán los cristianos sobrevivir fuera de su hábitat natural? ¿La Iglesia de Cristo?

 3.            ¿Qué pretendemos nosotros: Unidad en la doctrina de los apóstoles, o unión de iglesias en la diversidad de doctrinas fuera de su contexto y prácticas extrañas a las Escrituras? ¿Defendemos la diversidad de dones en la unidad del Cuerpo de Cristo? ¿O la diversidad de doctrinas en una unión de iglesias? ¿Liberalismo o fidelidad a la Palabra de Dios?

 4.            Luchemos por la unidad, por la verdad en amor, no olvidando la importancia de la unidad. Recordemos que cuando Jesús oró por la unidad de todos los creyentes, dijo: "Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros... como nosotros somos uno" (Jn 17:20-21) Jesús estaba orando por mí y por ti, hombres y mujeres del siglo veinte, y lo hizo justo antes que fuera traicionado, en la noche más obscura de la historia de la humanidad, antes de ser entregado en manos de hombres inicuos. Cristo oró para que la unidad de los creyentes fuese igual a la unidad que hay entre Él y Su Padre. ¿Es esta la unidad que hay entre las denominaciones? ¡Claro que no! Y, lo más lamentable es que entre las propias congregaciones de la Iglesia de Cristo hay división. Es tiempo para que entre todos los que aman la verdad se haga un esfuerzo para promover la unidad "siguiendo la verdad en amor" y, así, "crezcamos en todo, en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo" (Ef. 4:15)

 Conclusión

  En mi introducción he dicho que no estaba aquí para dividir nada ni a nadie, sino para promover la unidad doctrinal y espiritual. Esto no tiene nada a ver con personalismos, sino con doctrina básica, esto es, con cosas que afectan nuestra salvación eterna. Así, llegó el momento de ver el significado del vocablo "Promover".

El diccionario define la palabra como significando:

a)                 Dar impulso a;

b)                 Trabajar a favor de;

 1.                  Así, os invito, amados hermanos:

  a) Primero, que demos impulso a un retorno a la Biblia; a la sana doctrina, a la doctrina de Cristo y sus apóstoles considerando la palabra de Dios como la verdad. Dejemos nuestras ideas, nuestras ambiciones y nuestras vanidades, nuestros gustos personales dejando que la palabra de Dios sea la autoridad máxima y única en la vida de la iglesia y bien como en nuestras vidas. Evitando las divisiones y las disensiones ya estaremos promoviendo la unidad doctrinal y espiritual.

b) Segundo, ¡trabajemos! Seamos solícitos en guardar la unidad en el vínculo de la paz, empezando por nuestra propia casa, es decir, por nuestras congregaciones, porque en e seno de la propia Iglesia de Cristo, desgraciadamente, hay divisiones. No será de esta manera que seremos ejemplo para el mundo de confusión que vivemos en el panorama religioso.

c) Finalmente, ¿por qué no hacer algunas reuniones entre todos los líderes y hombres de buena voluntad para hacer la análisis de la doctrina y de la practica que estamos ejerciendo "con toda la humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor" y corregir nuestros errores, si los hay, y seguro que los hay, promoviendo de esta manera la unidad entre todos nuestros hermanos y siendo un ejemplo de unidad para los demás? Pero si hay otras sugestiones pues adelante con ellas para gloria de nuestro Dios y Padre. ¿O preferimos pensar que la oración de Jesús, por la unidad de todos los creyentes fue en vano, porque creemos que es algo imposible?

d) El cuerpo de Cristo no está dividido! ¿Está el cuerpo de Cristo dividido? ¡No, no está! El problema es: O estamos en el cuerpo, en unidad, o no estamos...

Adelino D´Silva - Pastor de la Iglesia de Cristo de Oporto (Portugal)

XXXV Conferencias de las Iglesias de Cristo en España

30 de agosto del 2000

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