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DOMINGO  25  de Junio de 2005 - Nº 382

ESTAMOS OLVIDANDO

"Padre perdónalos porque no saben lo que hacen ". Estas palabras las dijo Jesús justamente cuando fue clavado en la cruz tras haber sido golpeado, azotado, escupido, humillado y El, ni siquiera abrió su boca, sólo lo hizo, en su infinita misericordia, para decir estas palabras.

Hace unos días meditaba en estas palabras y lo cierto era que no recordaba en que tiempo estaban escritas, si en tiempo pasado... "Porque no saben lo que han hecho", o bien, en tiempo presente... "Porque no saben lo que hacen ", y la verdad me hizo sentir mucha tristeza al comprobar, que estaban en tiempo presente. Jesús, también estaría sumido en una gran tristeza, pues aquellas personas que querian que fuera crucificado, no mucho antes, estarían vitoreándole a su entrada en Jerusalén, gritando ”... Hosanna al Hijo de David", y sin embargo Jesús, en su dolor, dijo aquellas palabras.

Lo cierto es que aún están en vigor y Dios sigue sintiendo tristeza por la obra principal de su creación: El hombre, ya que éste sigue dándole la espalda sin querer saber nada de El, y sigue crucificándole con su manera de hacer y de pensar; pero lo peor no es sólo eso sino que Cristo también está triste con los que un día le aceptamos como nuestro único y suficiente Salvador. Con los que aceptamos dar todo nuestro esfuerzo, trabajando para que otras personas puedan conocer al único Dios que puede hacer cambiar sus vidas, ¿O no es así?.

Debemos de pararnos, reflexionar y meditar lo que estamos haciendo, si le estamos obedeciendo en lo que nos manda en su Palabra.

Estamos olvidando muchas cosas como el amor, la misericordia y otras muchas tantas más. Estamos perdiendo el temor de Dios. Dejamos pasar el tiempo sentadito cómodamente en nuestras bancas y no hacemos nada de lo que Dios nos manda, y luego queremos muchas bendiciones, creemos que con estar los domingos en la iglesia o pensamos que llevamos toda la vida en ella, ya está todo arreglado, y no es así, podemos llevar toda la vida en la iglesia, pero pensemos que es lo que hemos hecho de beneficioso para el Señor. Estamos perdiendo un tiempo precioso y lo malgastamos en tonterías. Y eso es malo porque Dios, en su día, nos pedirá cuentas de todos nuestros dones y de todas nuestras acciones.

Estamos olvidando cosas tan sencillas como la oración. A veces lo hacemos mecánicamente. No hay vida en nuestra comunión con el Señor; estamos olvidando que hemos sido creados para una verdadera adoración; venimos a la iglesia y no lo hacemos con la predisposición para una adoración unida como pueblo de Dios; estamos más pendientes de lo que hace fulanito o menganito, que en darle a El todo nuestro ser en sacrificio de alabanza.

A veces cantamos y no sentimos Ias Ietras, no las hacemos nuestras, cuando cantamos …Renuévame, Señor, ya no quiero ser igual" ¿Realmente estamos por la labor de cambiar, de renovar nuestras vidas'?, …Como el ciervo brama por las corrientes de agua, asi clama por ti mi alma ", ¿Sentimos ese deseo y ese anhelo de buscar a Dios?, otro ejemplo más, cuando proclamamos ... "Morir al mundo cada día", ¿Estamos muriendo de verdad, día tras día, a Ias cosas que a Jesús no le gustan? Tristemente creo que no, y es que estamos perdiendo nuestro primer amor; estamos ignorando lo que hizo Jesús por nosotros y/ en agradecimiento no nos postramos en adoración a El. Estamos olvidando que debemos de ver a Cristo en nuestros hermanos, y no ver siempre con lupa sus defectos. Estamos cayendo como cayeron los fariseos, los entendidos en la ley y en la palabra. Tenemos a Dios en nuestras vidas y en nuestras casas; y lo tenemos ahí, tan cerca y ni siquiera le besamos, ni nos arrodillamos derramando nuestras lagrimas a sus pies, ni los enjugamos con nuestra miserable gloria, como hizo la mujer pecadora con sus cabellos. Debemos de pararnos en el camino, y yo el primero, y ver si la senda por la que estamos andando es la correcta. Despojémonos de nuestro orgullo y de nuestras miserias y empleemos todas nuestras fuerzas en trabajar para el Señor. No le demos motivos para que El esté triste, si no que seamos aprobados con nuestra actitud y pidámosle perdón a Dios, porque muchas veces no sabemos lo que hacemos.

 Manolo Ruiz Lage.


  HASTA PRONTO

Otra etapa finalizada. Este año nos vamos un poquito antes de vacaciones. En Septiembre si Dios lo quiere y “ustedes tambien” estaremos de vuelta.     Hasta luego.

  SOBRINO DE ANGELITA

El pasado domingo dia 12 de Junio uno de los pequeños sobrinos de Angelita, (esposa de Antonio Garcia Serrano) tuvo un accidente muy grave. Cayo desde siete metros y se partió el craneo. Inmediatamente ingreso  en la UCI de extrema gravedad. Orar por el es necesario, esta bastante grave.

  OTRO ACCIDENTE

 Nuestro hermano Eulogio tras sufrir una caida, se le produjo una fractura de codo y le han tenido que escayolar el brazo. Oremos para que Dios lo recupere pronto.

  FUE OPERADA

Nuestra querida jovencita y hermana Lucia, hija de Manuel Armario y Lucia fue operada el pasado dia 15 de junio del corazon. Tras casi diez horas de intervención ella ahora se recupera favorablemente. Oremos para que su recuperación sea total y no tenga ningun tipo de problema mas.

  NACIMIENTO DEL PEQUEÑO RYAN DANIEL

Nuestro queridos hermanos Tobias y Sonia fueron padres el pasado dia 19 de Mayo, un mes antes de lo previsto.  Ellos están muy felices y deseando venir de nuevo a España para que lo conozcamos. Mientras tanto nos mandan esta foto para que veamos lo guapo que es. Oremos  por ellos.

 


LA CARGA DEL PASTORADO

 

 

El otro día hablaba por teléfono con un destacado pastor evangélico en Barcelona. Lo noté decaído y le conté algunos chistes tan malos como la lengua del diablo. Solo pretendía hacerlo reír. Y al parecer lo conseguí. No con los chistes, sino con mis buenas intenciones. Al colgar el teléfono me dijo: “Me has levantado la moral, porque la tengo que no cabe absolutamente nada”. Estas fueron sus palabras literales. Nuestra conversación se centró en la carga del ministerio pastoral, en los muchos problemas ajenos que ha de asumir el hombre que está frente a una congregación. En lo difícil que resulta ser pastor de almas, cuando las almas no cooperan, cuando se tornan egoístas y problemáticas sin tener en cuenta entre otras cosas, que ellas, las almas que adoran en una Iglesia, son muchas, y  el hombre uno solo. Y si en lugar de estar al frente de una sola congregación lo está ante un grupo de iglesias, la historia de los cerdos que se precipitaron al barranco empujados por la presencia maligna, le tienta con llamadas del abismo.

Una vez, allá por 1983, cuando publicaba la revista RESTAURACIÓN, recibí y produje la carta de un pastor que pasaba momentos de aflicción. Hoy la he descubierto en las viejas páginas de la revista y me ha emocionado hasta las raíces del alma.

Ahora, más serena mi vida, la he vuelto a leer con mucho detenimiento. Era la carta de un hombre muy sincero, absolutamente sincero, que se partía íntimamente en un desahogo que le era necesario. En uno de los párrafos decía: “Este predicador sufre. Tuvo que buscar con urgencia el pañuelo que había usado para secar las lágrimas de su soledad y secar ahora las lágrimas del dolor y la turbación. ¡Las lágrimas de Jeremías siguen rodando por sus mejillas! Entre esas lágrimas ese hombre sufre. Sufre autenticas depresiones. Se interroga a sí  mismo si debe seguir llorando, cual Jesús, mirando y lamentándose por Jerusalén, o, como también haría el Maestro, sacar del templo los prejuicios intoxicadores con un látigo. Sin embargo, sabe que él no es el Maestro. No sabría utilizar el látigo como lo haría Jesús…

La carta sigue en el mismo tono de amargura.

¿Es difícil ser pastor o dirigente de iglesia hoy más que en otros tiempos? Lo ha sido siempre. Los miembros exigen y protestan, pero no comprenden, ni colaboran, ni tienen en cuenta los sufrimientos interiores de quienes desarrollan cargos en las iglesias. Moisés le dijo a Dios que se ocupara El mismo de su pueblo, que él Moisés, no lo habia parido. Jeremías, agobiado por la incomprensión de aquellos a quienes servía llegó a maldecir el día de su nacimiento. Jesús dio patadas a las piedras quejándose por el tiempo que llevaba soportando a la gente. Pablo fue criticado sin misericordia especialmente por los corintios.

Con todo, quien un día recibió el llamamiento para servir a la Iglesia de Cristo, seguirá adelante secándose las lágrimas, pero mirando hacia donde brillan las estrellas.

Saludos. Juan Antonio Monroy.


  ¡HASTA SEPTIEMBRE!

MIENTRAS TANTO ...   

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