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DOMINGO  5  de Junio de 2005 - Nº 381

Lo que cuento ocurrió el jueves dia 21, a las siete y media de la tarde, en la sala de Cultura del Ayuntamiento de la Línea (Cádiz). Media hora después yo debía iniciar mi conferencia sobre la influencia de la Biblia en el Quijote. Conmigo estaba David Bianchi y su esposa Margarita.

Veo a un niño que entra muy decidido camino de las primeras filas de la butaca. Me acerco a él y le pregunto:

¿Dónde vas?

“A escuchar el Quijote”, respondió.

Inmediatamente advertí el acento. Le dije:

¿Tú no eres español, verdad? Eres árabe.

Sí, contestó. Soy de Marruecos.

Y siguió la conversación. Tenia (tiene) diez años. Vive en la Línea desde hace cuatro. Asiste a la escuela con niños españoles. Habla el castellano con desenvoltura. Me dijo que habia leído El Quijote. Pude comprobar que era verdad por las preguntas que le hice y las respuestas que obtuve. Además del Quijote habia leído otros libros en español. Me los enumeró. Se habia enterado de que aquél dia se daba allí una conferencia y acudió, según me dijo, a escuchar el Quijote. Lo entendió cuando me presenté y le aclaré que no escucharía el Quijote, sino a Juan Antonio Monroy. Se sentó en una butaca de primera fila y estuvo la hora que duró la conferencia con los ojos abiertos, atento a mis palabras. Después no se apartó de mí hasta que Bianchi abrió la puerta del coche para regresar a casa. Le regalé un ejemplar de “La Biblia en el Quijote” que llevaba en la cartera. Me  pidió que le mandara más libros, que quería leer mucho.

¿Es normal este niño o son anormales otros? A mi me fascinó y me mantendré en contacto con él.

¿Que hacen los niños y las niñas de 10 años cuando termina el horario escolar? Las estadísticas que tengo sobre mi mesa dicen que los niños pasan una media de dos horas diarias ante el televisor. Otro recorte de periódico aquí a mi lado afirma que “los niños españoles ven en pantalla dos mil actos violentos al año” ¿Como se crían estos niños? La respuesta hay que verla en sus fiestas cumpleaños, en Navidad, Año Nuevo y Reyes. Las calles y plazas se llenan de niños con juguetes bélicos. Piden a los padres lo que ven en televisión. Y los padres, pobrecitos, compran a sus hijos pistolas, ametralladoras, tanques, espadas y demás basura.

Luego están los juegos de ordenadores. Horas muertas destruyendo coches, acribillando policías, matando gigantes, fusilando soldados supuestamente enemigos. Se cansan de estos juegos y se enganchan a otros, a los de la PlayStation, inventada por los Estados Unidos de América para entontecer a los niños del mundo.

Y cuando se meten en Internet navegan mejor que los adultos, entrados en toda clase de temas.

“estamos criando una generación de niños automatizada e idiotizada” ha dicho recientemente en Paris el sociólogo Jean Pierre Guimat.

Niños como mi nuevo amiguito de la Línea, que lean El Quijote a los diez años y pidan más libros, quedan pocos. Por un niño enfermo se sacrifica todo, tiempo y dinero, pero los padres de ahora sacrifican muy poco para que sus hijos desarrollen en el plano cívico, social y, sobretodo, cultural. No estoy diciendo que todos los niños del mundo lean el Quijote a los diez años, estoy pidiendo que los padres fomenten el interés por la cultura.

Cuanto más lean más libres serán algún día.

 

Saludos,                         Juan Antonio Monroy.



POR QUEDARME CONTIGO

Se que fui la espina de tu cabeza,

Los clavos de tus manos,

La lanza que te partió el corazón,

Por eso ahora quiero quedarme contigo.

Por quedarme contigo sería

¡El polvo pegado a tus sandalias por andar contigo!

¡Las migajas de tu mesa por comer contigo!

¡El trozo de pan que partiste

Por quebrarme contigo!

 

El frunce de tu túnica,

La hojita de la higuera

Que rozaste buscando fruto

Para que me acariciases un poco.

 

La toalla que me ceñiste

Por pegarme a tu cuerpo.

La arena de la playa,

La frágil barquilla donde reposaste.

 

Tu cabeza, el discípulo amado

El leproso triste y mugriento,

Solo por eso, por quedarme contigo.

 

Y en la oscuridad de la noche,

Te seguiría y allí en tus plantas

Me recostaría, callada, quieta, muda

Para quedarme contigo.

Casi nada invisible, me escondería

En tu pelo y allí me quedaría

 

¡Que podría expresar!

¡Si te quiero desde niña!

¡Me enamoraste en primavera!

¡Te seguí y quiero quedarme contigo!

 

Flory Rodríguez


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