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DOMINGO  11  de Enero de 2004 - Nº 351

REFLEXIONES DESDE EL HOSPITAL

Desde el 3 de Noviembre tengo yo una especie de nuevo ángel de la guarda, al que le he dado en llamar Valmec. Es un ángel pero que muy diferente de los habituales: de pocos centímetros de tamaño, hecho de un material que para no complicarlo lo definiré como de plástico y que no lo describo con el nombre del primer Cirujano Cardiólogo que empezó a implantarlo el doctor –creyente- Charles A. Hufnagel, porque sería demasiado inglés su nombre. Es una sencilla válvula mecánica, que forma parte de mi vena aórtica del corazón. Una mensajera (de ahí lo de ángel) que vigila la circulación de mi sangre por la zona aórtica de mi corazón. Algo que controla en cierto sentido la circulación de mis fatigas, esperanzas e incluso sueños. No hace de Ángel de mi vida, pero al menos contribuye para mi salud.

Me parece que es la primera parte “material” que como prótesis está atada a mi vida, y como tal, necesita de un medicamento diario y a hora fija como mejor combustible de su existencia: el Sintróm. No se han comunicado conmigo, pero ambos me dicen que están cumpliendo muy bien su responsabilidad. Como nunca siento el “tic tac” continuo del corazón –con la boca abierta y en el silencio de la noche aún más- de forma que Valmec funciona. Y el Sintróm sin explicarme con quien se codea en la composición de la sangre, me marca que circula por las venas para anular materias que puedan provocar trombos, y así ayuda a la válvula aórtica para que no sufra embotellamientos de tráfico.

Le he llamado Valmec,  porque aún cuando fue un once de Septiembre de hace más de 51 años cuando al primer cambio de válvula aórtica realizó el prestigioso doctor Hufnagel, la fecha tiene tristes recuerdos del fatídico y moderno 11 de Septiembre. Y si bien me resulta simpática la vida de San Martín de Porres, festividad del 3 de Noviembre cuando se me instaló la pieza de plexiglás, el pobre no tenía ni idea de lo que pudiera ser circulación extracorpórea. Así que simplemente he recurrido a las dos primeras sílabas del aparatito protector: Válvula Mecánica y una letrita más. Es posible que le haya puesto nombre para así quererla un poquito. He dicho quererla, no –claro que me resulte ya agradable o simpática. No está fabricada con materia celestial, pero agradezco que me ayude a vivir mejor. Realmente sólo una noche la menosprecié: la siguiente a la operación, porque me puse a pensar y me vine abajo como un tonto. Allí en la UCI, entubado por todos lados, con respiración asistida, sintiéndome yo sin ser yo, inmovilizado, interrogándome de ¿por qué a fin de cuentas permití tal intervención? No era el dolor el problema, la realidad es que no es mucha con tanto sedante. Pero sí era la esclavitud que sentía, el pensar que de ahora en adelante tendré que reducir libertad, viajes, proyectos… Además, en esos momentos me decía ¿dónde está tu alegría, tú, que te pasas la vida hablando de ella?

Fue, por fortuna solamente una noche. Luego empecé a pensar y regresó la paz y una forma –distinta- de alegría. Por de pronto la de los hermanos. ¡Si tengo media España Evangélica y parte del Extranjero orando por mi corazón! ¡Demasiado, demasiado! ¡Con la cantidad de gente que sufre más que yo! Y la anciana dispuesta a “darme su Bárbula”. ¿Y que haría yo con dos? Ni que fuera un fenómeno para la ciencia. Pero ¡que bien sentirme tan querido! Ahora lo sé: lo mejor de mi vida el Maestro, mi familia, mis Iglesias. Y mis hermanos que van en cabeza de toda amistad. Y los médicos, y las enfermeras –Elena, Rosa,  Maria- que me ayudaron.

Además voy aprendiendo de Valmec algunas cosas. Ahora mi corazón funciona mejor y según dicen durará muchos más años. Así fue cuando Dios cambió mi “corazón de carne” por “uno de vida”, el humano muerto e inclinado a la muerte, por uno que vive y vive para eternidad, él que el  Espíritu Santo me intervino con su poder regenerador.

Otra lección se me ilustra con el Sintróm. Necesario como anticoagulante, y así el corazón funcionará mejor. Si dejo de tomar mi dosis de oración, lectura de la Palabra y mi relación constante y diaria con Dios, se coagula el alma, se obstruye la vida. ¿Cómo con todo no debería querer un poco estos ángeles amigos?

Y así, a golpes de reflexión desde el Hospital, he aprendido que ciertos instrumentos, medicamentos y avances pueden mantenerme en la vida, pero sólo el amor de Dios hace esto y además me permite vivirla en plenitud. Sí, es verdad. Todo de gracia.

Roberto Velert


INGRESADO

Hace ya tres semanas que nuestro hermano Juanma (Esposo de nuestra hermana Pilar Almeida) fue ingresado en el hospital universitario, debido a dos infartos que se repitieron en el. Nuestro hermano ha estado muy enfermo, y dentro de poco le darán el alta médica. El da gracias a toda la iglesia por nuestras oraciones. Debemos seguir orando por su total recuperación.

No debemos de olvidar tampoco a los siguientes hermanos enfermos. Concha Franco, Carmen Cabeza, Dalia y Clemente, Manuel Jiménez, Lola, Antonio Gil Javier y Victoria, Ana Márquez la cual ha sufrido una caída y nuestro pastor Manuel Salvador, etc., etc.

SI DIOS LO QUIERE

Solo faltan 87 días para la celebración de nuestro Retiro de Semana Santa, que si Dios quiere lo disfrutaremos en los días 7 al 10 del mes de Abril. Todavía faltan tres meses, pero el tiempo pasa volando, y es necesario que oremos intensamente por este retiro para que sea de bendición para nuestras vidas, y por todos los hermanos que nos hablarán para que realmente sean guiados por el Espíritu Santo.

Aunque parezca que falta aún mucho tiempo ya debemos de hacer previsiones para que reservemos nuestras plazas, y que este año será de nuevo en la bonita ciudad de Aracena.

En sucesivos boletines iremos informando de más cosas respecto a este Retiro. 


PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS

Hebreos 12:2

Ya estamos a comienzos de un nuevo año y no sabemos lo que nos depararan los días venideros, pero si debemos avanzar hacia delante con nuestra mirada puesta en el Señor Jesús, quien nos pastorea siempre y en la sequía El nos apacentará en los frescos y limpios ríos de agua de vida. Nos dará a tiempo refrigerio para nuestras almas con tal de que cada día  del año tomemos la resolución de olvidarnos de todas aquellas cosas que en los días pasados nos hicieron daño, y proponernos en nuestro corazón extendernos a lo que tenemos por delante: la tierra que fluye leche y miel y todos los deleites para nuestros espíritus cansados, que están ya mas cerca que cuando creímos al comenzar nuestra nueva vida con Jesús.

Ahora todavía nos quedan caminos que tenemos que pasar, nuevas pruebas que tendremos que superar, y algunas de ellas pueden ser desconocidas para los atletas que lidiamos en el estadio de este mundo. Así nos lo confirma el Espíritu Santo por todas las partes de las escrituras. Nos vendrán aun pruebas que faltan a nuestra carrera, pero de todas ellas seremos librados si nuestra mirada de fe no se aparta del blanco supremo de nuestro llamamiento al que un día fuimos llamados.

El año nuevo que tenemos por delante no es más que nuevas oportunidades de dar testimonio de las maravillas de nuestro Señor, el cual, nos va conduciendo con manos seguras por en medio de todos los obstáculos que aun nos quedan por superar.

“Puestos los ojos en Jesús” y sin tambalearnos de nuestra fe todas las cosas que estén  por venir quedaran superadas en El.

Manuel Salvador


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