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DOMINGO  23  de Noviembre del 2003 - Nº 348

Por qué vamos a la iglesia

El Señor me ordena hacerlo. Venid aclamemos alegremente a Jehová”.(Salmo 95-1)

Yo se lo prometí a Dios cuando me uní a mi Iglesia, y este debe de ser mi constante deseo, Una cosa he demandado a Jehová, esta buscare; que este yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su Santo templo”.(Salmo 27:4)

Este es sin lugar a duda el mejor lugar que pueda desear el hombre. Los leoncillos necesitan y tienen hambre, pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien” (Salmo 34:10)

Dios tiene siempre un mensaje para mi y no debo de dejar de oírlo.”Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque El es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado y ovejas de su mano”. (Salmo 95:6-7)

Debemos imitar el ejemplo de nuestro Salvador, El pastor Bendito me espera y necesita mi presencia y atención en el servicio. Otros deben de ser animados por Dios en la Iglesia.”Yo me alegré con los que me decían a la casa del Señor iremos” (Salmo, 122:1).

Si yo voy alegre a la casa de Jehová mi ejemplo puede alentar a los demás para venir al culto, si no vengo perderé maravillosas bendiciones para mi vida que Dios me regala solo en la Iglesia.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas”. Si hago esto el lunes me sentiré mejor en todos los aspectos de mi vida, trabajaré mejor y con mas entusiasmo.

Si dejo de asistir a la Iglesia el mayor perjudicado seré yo mismo y Dios no le agradara en absoluto.

Por tanto es necesario que con mas diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿Cómo escaparemos si tenemos en poco una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, no fue confirmada por los que le oyeron. (Hebreos 2:1-3).

Solo con excusas sin argumentos podré responder cuando me pregunte Dios porque no iba a la Iglesia. Si no voy a la Iglesia entristezco al Espíritu Santo. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.(Efesios 5:30)

Porque es un grave mal faltar a las reuniones.

No dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto mas cuando veáis que aquel dia se acerca. (Hebreos 10:25).

José Rodríguez


Navidades a la vista

Otra vez estamos rozando las navidades. De nuevo todos los diferentes grupos de la iglesia preparan la fiestecita con mucho cariño. Ni que decir tiene que ellos necesitan nuestras oraciones. Así que no los olvidemos.

Necesitamos juguetes y comida

Hermanos debemos de estar pendientes a las diferentes ayudas que cada domingo se nos piden desde diferentes frentes. Ahora se nos pide comida, mantas y juguetes para ayudar a los albergues de Portugal, como cada año sabemos que nuestra Iglesia junto con la de Dos Hermanas colaboraremos muy bien en este asunto.

También nuestro hermano David Bianchi nos pide tan solo un juguete a cada familia de la Iglesia para poder aportarlo a Talita Cum y que estas navidades muchos niños pobres tengan una sonrisa por nuestra culpa.


SEAMOS PACIFICADORES

“Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz”. (Jeremías; 29-7)

No eran gente de paz aquellos babilonios a donde Dios hizo transportar a los israelitas. Era una nación que trataba de conquistar a todo el mundo por medio de la violencia y de la guerra. El pueblo judío fue llevado en cautiverio, y su nación había quedado completamente desolada por aquellos enemigos tan crueles. Pero Dios les da un mensaje por medio del profeta Jeremías. El pueblo creyente debía de levantar oraciones por la paz de la ciudad, porque solo en la paz de aquellos caldeos podrían gozar de su propia paz.

Hoy vivimos días de mucha tensión mundial de nuevo, y no pararan las guerras que se asoman en el horizonte del mundo, y los gritos de violencia se escuchan por muchos lugares, aunque también oímos gritos de protestas de muchos pueblos, porque todos comprendemos que en las guerras nadie es vencedor, todos salimos derrotados y marcados por huellas muy profundas, de las que no se cura nadie, ni los vencedores ni los vencidos.

La sociedad de Cristo debe de orar sin cesar para que Dios intervenga y cesen estos terribles disparates. Los cristianos vivimos en el mundo, aunque no seamos del mundo, pero mientras estemos en el, debemos de ser influencia pacifica entre los bandos encontrados, y allí donde se enciende el fuego, los hijos de Dios debemos de ser pacificadores (Mat.5-9), porque solo en la paz viviremos en paz.

MANUEL SALVADOR.


"ES SOLO UN CULTO DE ORACIÓN"

Con mucha tristeza y llanto en mi corazón, he oído decir que las reuniones de oraciones de la Iglesia no son importantes. Esto es lo que muchos creen, y con su actitud lo vienen confirmando, sin darse ellos mismos cuenta del deterioro de su propia vida cristiana, de su familia, a la que están arruinando espiritualmente, y del daño tan grande que hacen a su testimonio como creyentes.

No puedo entender como se pueden menospreciar las reuniones de oración, ocupando ellas un lugar tan importante como Dios le da en su Palabra. Asi no hemos de extrañarnos que nuestras iglesias vivan estancadas y sin bendiciones, y es que cuando se ha menospreciado el culto de oración, la decadencia es la consecuencia que marca la vida espiritual de toda la familia cristiana.

Hoy se vive indiferente a las necesidades del mundo en el que el Señor nos ha puesto, para que seamos sal de la tierra y luz del mundo. Nuestra sociedad esta viviendo momentos de auténticos peligros, y parece ser que nadie se lo toma en serio, la gente vive alegre y confiada, sin creer que nada leS pone suS vidas en peligro, y lo que es aun peor, la iglesia de ahora mismo no parece entender que está pasando en el mundo, nadie quiere mojarse por nadie, nadie quiere sentir que los problemas ajenos deban afectarnos hasta el extremo de que tengamos que estar orando sin cesar. La Iglesia nuestra también tiene necesidades de orden espiritual, de familias que viven separadas de la Iglesia, de hermanos(as) que están mal en sus relaciones de fe, personas que están mal de salud, problemas de obreros, la enfermedad del pastor de la iglesia, miembros que no vienen, jóvenes que tienen problemas, ¿Y que hace el resto de los que aún estamos en la Iglesia? ¿Ni aún tenemos una hora para reunirnos, y orar por tantas necesidades que vivimos tanto en el mundo como en la Iglesia?

¿Es solo un culto de oración?

Editorial

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