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DOMINGO  8  de Noviembre del 2003 - Nº 347

 LA REPUTACIÓN

Una cosa de tanto valor humano como es la reputación y el buen nombre del prójimo, y la cantidad de ladrones que hay en el mundo dispuestos a mancillarlos. En Otelo, de Shakespeare, Cassio habla de la reputación como "la parte inmortal del ser". Dialogando con Yago, le dice:

"¡Reputación, reputación, reputación! ¡Oh! ¡He perdido mi reputación! ¡He perdido la parte inmortal de mi ser, y lo que me resta es bestial! ¡Mi reputación, Yago, mi reputación"!

Yago, por su parte, estima la reputación más que todas las riquezas de la vida.

"Mí querido señor -responde-; en el hombre y en la mujer, el buen nombre es la joya mas inmediata a sus almas. Quien me roba la bolsa, me roba una porqueria, una insignificancia, nada; fue mía, es de él y había sido esclava de otros mil; pero el que me hurta el buen nombre, me arrebata una cosa que no le enriquece y me deja pobre en verdad".

Se ha comparado la reputación a una almohada llena de plumas blancas. Podemos abrir las ventanas de la casa en un día de viento, arrojar las plumas por ellas y el aire hará el resto. Pronto las plumas habrán perdido su original blancura. La suciedad de la calle, las pisadas de los caminantes y la indelicadeza de quienes no saben cómo tratar lo blanco habrán arruinado la valiosa almohada de plumas. Tratar de recogerlas nuevamente será tarea casi imposible. Destruir es muy fácil y esparcir blancuras al viento no cuesta mucho, lo que cuesta es construir y reparar lo dañado.

Así ocurre con la reputación. Los ladrones de reputación se complacen en tirar al viento, a la calle y al barro el buen nombre de los demás. El motivo es casi siempre el mismo. No han sabido escalar los puestos que otros han conseguido a base de esfuerzos y de sacrificios personales. Se encuentran débiles y pobres frente a los de carácter más fuerte y voluntad más decidida. Y no encuentran otra arma para atacarles más que esa bomba de hidrógeno que es la lengua. Poner en duda las buenas intenciones del triunfador, atacar su reputación, esparcir a los vientos del mundo toda clase de embustes. La vida hará el resto. La mezquindad proseguirá su obra. Y cuando se ven descubiertos, cuando se les afea su proceder, quieren arreglarlo todo pidiendo perdón, como si fuera así de fácil. Como si las plumas volvieran a la almohada con la misma facilidad con que son esparcidas.

Debería haber una justicia especial para los ladrones de reputación ajena; unos jueces que se encargaran de castigar el delito de acuerdo a la proporción de la culpa; una cárcel hecha a propósito para los ladrones de reputación donde el principal castigo consistiera en escribir durante veintitrés horas y media diarias el versículo de Proverbios 8:7. "Mi boca hablará verdad y la impiedad abominan mis labios".

Juan Antonio Monroy.


TODO MUY DULCE

El pasado Domingo 26 de Octubre, la unión femenina montó en la parte de arriba de nuestro local una maravillosa confitería. Cada mujer de la Iglesia trajo un dulce para después venderlos con el fin de recoger fondos para diferentes ayudas. Fue todo un éxito, y felicitamos desde aquí a la unión femenina por el esfuerzo que realizaron para este menester.

NUESTRA LIBRERÍA

Tenemos que recordar a todos los hermanos de nuestra congregación, que nuestra librería sigue mejorándose. En estos últimos días han entrado bastantes libros muy buenos y que serán de ayuda para cada familia cristiana.

No olvides cada Domingo que nuestros hermanos Paquito Valdelvira y Ester Salvador son los encargados de este ministerio y están con la librería abierta para que al menos entres y veas toda la actualidad de nuestra tan buena literatura cristiana.

GRUPO DE JOVENES

El grupo de jóvenes de nuestra Iglesia, esta llevando a cabo visitas a todos los hogares de los creyentes, con el fin de conocernos mas a fondo, y como ellos dicen “muchos domingos no podemos saludar a tantos creyentes, ya que hay dos puertas de salida en nuestra iglesia”. Deseamos de todo corazón que estas visitas sean de bendición para nuestra iglesia.

ENFERMOS

En el apartado de enfermos no vamos a dar ningún nombre en especial, pues la verdad que enfermos siempre hay entre nosotros, así que si no sabes ningún nombre ora por todos tus hermanos que lo necesitan, y también como no por los enfermos espirituales. Pero haz esto si de verdad te importan tus hermanos, pues hacerlo por hacerlo no vale para nada.


CUANDO CALLAS ...

Cuando callas, también hablas de ti mismo.

Cuando callas un secreto, conozco tu fidelidad de amigo.

Cuando callas tu propio dolor, conozco tu fortaleza.

Cuando callas ante el dolor ajeno, conozco tu impotencia y tu respeto.

Cuando callas ante la injusticia, conozco tu miedo y tu complicidad.

Cuando callas ante lo imposible, conozco tu madurez y tu dominio.

Cuando callas ante la estupidez ajena, conozco tu sabiduría.

Cuando callas ante los fuertes y poderosos, conozco tu temor y tu cobardía.

Cuando callas ante lo que ignoras, conozco tu prudencia.

Cuando callas tus propios méritos, conozco tu humildad y tu grandeza.

El silencio es el templo donde el sabio medita, la cárcel de la que huye el necio y el refugio donde se esconde el cobarde.


EL CAMINO

Desde muy pequeño siempre pude ver en mi casa, ídolos, imágenes y esculturas de supuestos “santos”. Todos los adoraba mi madre, y yo comencé a desarrollarme en ese clima de idolatría. Podía observar la frutas y el tabaco que le ponían, y no solo eso, practicábamos además la brujería. Nuestra ignorancia era muy grande, a pesar de que las cosas siempre nos iban de mal en peor.

La única Iglesia que yo visitaba era la católica. Pero no quería que nadie me viera visitándola en mi natal Santa Cruz del Norte. Entonces tenia que trasladarme a setenta kilómetros aproximadamente, para rendir culto a imágenes que no las había hecho Dios, en un templo cerca de la capital. Yo buscaba a Dios pero no lo encontraba, yo sabia que no tenia la verdad, estaba en tinieblas.

Un buen día cuando trabajaba como corresponsal deportivo, en esas jornadas de gran vacío espiritual, el Señor tuvo misericordia de mí. Me llamó a la Iglesia de Cristo de mi localidad. Por medio de un amigo conocí toda la verdad, me dieron una Biblia y fui bautizado en obediencia a Dios para el perdón de mis pecados.

Desde entonces todas aquellas cosas fueron desapareciendo de mi casa, mi madre también se desprendió de todos los ídolos y se humilló delante de Dios. Tuve la oportunidad después de bautizar a mi madre con mis propias manos. Recientemente ella fue llamada por el Señor.

Uno de los textos bíblicos que me ayudaron, están en el capitulo tres de Daniel. Había tres hebreos cautivos en Babilonia y el rey Nabucodonosor quería que ellos adoraran a la estatua que se había levantado. Ellos se negaron y le dijeron al rey, que no era necesario que le respondieran sobre este asunto.

He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey nos librará. (Daniel 3- 17-18). Qué confianza tan grande y que fe tan inmensa la de estos hombres.

Mario Torres Hernández. CUBA

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