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DOMINGO  12 de Mayo del 2002 - Nº 315

ESPERANDO AL SEÑOR

Dios prometió un Salvador a esta tierra y así lo hizo (Isaías 9:6; Mateo 1:18-25). Llegó un redentor a salvarnos, no solo al pueblo de Israel, sino a todo el mundo. Vino a establecer un nuevo pacto (Jer. 31:27-40; Mateo 26:26-29) Para todos los que le obedezcan es la promesa de la Jerusalén celestial (Ap. 21) Jesús vivió en la tierra y habitó entre los humanos haciendo prodigios y milagros. El les dijo a todos que moriría y al tercer día iba a resucitar, todo se cumplió, y después de esto ascendió al cielo (Lc. 18:31-34; Lc 24) El prometió volver y así lo hará, todo ojo le verá, y todas las naciones serán testigos de esto. Los que esperamos al rey tenemos que prepararnos y no ser sorprendidos, porque el Señor vendrá como ladrón en la noche cuando nadie lo espere (2ª P. 3) Vendrá el juicio y ya Jesús no será ya mas nuestro abogado, sino nuestro juez (Mat. 25:31-46) También podemos ser sorprendidos por la muerte, porque no estamos exentos de esto. Hace unos días recibí la noticia del fallecimiento de una joven que cantó en mi ceremonia nupcial, su esposo quedó dormido mientras conducía su auto por la noche en una de las carreteras del estado de Texas.

No sabemos cuando Jesucristo volverá, ni cuando ni como nos llamará. Debemos cuidar la salvación que tenemos y no menospreciarla. Pedro también escribió “Y si el justo con dificultad se salva ¿En donde aparecerá el impío y pecador?” (1ª Pe. 4:18) ¿ Estamos listos para el encuentro con nuestro Dios? ¿Habrá algo estorbando en nuestras vidas? ¿Estamos reconciliados con nuestro hermano? No perdamos tiempo, el Señor no retarda su promesa.

Mario Torres Hernández.

Iglesia de Cristo en Santa Cruz del Norte

La Habana. Cuba

 

VISITAS

El domingo 21 de Abril tuvimos la siempre grata visita de nuestro querido hermano Juan A. Monroy, quien nos predicó acerca del amor fraternal. Fue un tema muy edificante, exhortándonos a permanecer fraternalmente a los hermanos como una verdadera familia en Cristo. Además del mensaje, nuestro hermano, hizo a la congregación el regalo de 9 tomos de sus obras completas para que la iglesia lo tenga en propiedad y pueda servir de consulta a todos los miembros que lo necesiten. Hacemos llegar desde aquí nuestra gratitud a nuestro hermano Juan Antonio por su siempre incondicional amor fraterno para todos los que formamos esta iglesia, a la cual el está unido por muchísimos años. ¡Gracias hermano por tus años de servicio en tantas y tantas cosas! Dios te guarde y te bendiga siempre.

También desde los Estados Unidos nos visitaron ese mismo domingo 21 de Abril, los hermanos Guillermo y Mely, a los que no veíamos desde hace casi 24 años. Estos hermanos son muy conocidos por algunos de nosotros. Ellos se sintieron muy bien acogidos por toda esta familia en Cristo. Bienvenidos y feliz estancia, y que le Señor os guarde en vuestro regreso a casa.

Deseamos dar la bienvenida a todos esos hermanos de diferentes iglesias evangélicas que nos visitan cada domingo. Sentimos que se nos escapen sus nombres, y es por eso que deseamos hacerles llegar nuestra bienvenida y amor en el Señor como parte de una misma familia redimida por la preciosa sangre de Cristo.

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EL VIEJO ARBOL

Job 14:7-9

Te contemplo amigo árbol,

Te estoy mirando ya sin hojas,

Desvencijado por el viento del tiempo que ha soplado,

Sembrando de arrugas tu tronco cansado,

Ya desnudo no das sombra de verano,

Y el gélido viento sopla,

Ya no quedan nidos de pájaros piando,

Ni músicas , ni cantos,

Solo crujir de raíces,

Lagrimas y quejidos de árbol arrancado,

La tierra le llama,

Su copa al cielo mirando,

Recordando la risa del niño

Por sus ramas trepando.

 

Amigo árbol, sentado al camino,

Te estoy mirando y contemplo

Aquel niño a tus pies jugando,

Comiendo en tus moras mis labios morados,

Gozando tus sombras de aquellos veranos,

Queridos recuerdos de aquellos años,

Hoy te miro negro y arrugado,

Árbol ayer, hoy cortado,

Ya se fue el niño,

Hoy es anciano en su mente soñando,

Aquellos días cuando era árbol,

Pensando que el tiempo estaba parado,

Y mientras soñaba,

Un viento solano,

Y un fuerte gemido del viejo y el árbol,

Fundiéndose ambos,

Presente y pasado.

MANUEL SALVADOR.

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"Cuanto mas lo llamaba, tanto mas se alejaban de mi" Oseas 11:2

¡Cuánto debe sufrir el corazón de un padre cuando su hijo se obstina por vivir lejos de la familia! Todas las llamadas del padre por acercar a su hijo a su amor, no hacen mas que alejarlo mas y mas de El. El hijo obstinado se empeña en vivir lejos de aquel que le engendró y del resto de aquellos que fueron también engendrados por su mismo padre, y los cuales son sus hermanos/as.

¡Cuantas predicaciones, cuantos consejos, cuantas llamadas de parte de Dios, cuantos avisos indicándonos que el camino por el que nos obstinamos en andar es un camino torcido, equivocado!

Aunque sea un camino ancho y lleno de muchos placeres, es un camino de muerte, y es un camino que nos aleja de Dios. El nos habla una y otra vez, y sigue insistiendo en que nos paremos en la senda de nuestra vida y reflexionemos si la dirección en la que vamos es la correcta. Dios siempre nos trata con amor y con mucha paciencia, toda su palabra es una llamada tras otra para que tomemos la dirección que nos conduce a toda esa felicidad, a la que tanto perseguimos los humanos, pero la incredulidad ciega al corazón para que no creamos que lo bueno es todo lo que el Creador desea darnos. Pero el mundo con sus ofertas para la carne nos deslumbra y cedemos a sus tentaciones placenteras, y pensamos que lo que el mundo nos oferta es muchísimo mejor que las promesas de Dios para un futuro lejano, y preferimos quedarnos con el dicho del refrán popular: “Mas vale pájaro en mano que ciento volando”

Asi fue en los dias de Israel como pueblo redimido, y asi puede estar sucediendo hoy con la Iglesia de Dios. “Cuanto mas lo llamaba, tanto mas se alejaban mi” Oseas 11:2

EDITORIAL

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